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Pequeño tratado de los grandes vicios

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José Antonio Marina se sumerge en este nuevo ensayo en el manantial más profundo del que brotan nuestras acciones. Baja a los pozos del alma para recopilar información sobre las pasiones, esa efervescencia emocional tan estudiada por los griegos, los pensadores latinos, la patrística, la teología medieval, los ilustrados, los moralistas. Marina practica en este libro lo que Sartre denominó fenomenología de los bajos fondos. Pero, ¿de que hablamos cuando hablamos de pasión? El autor la define como «una conmoción afectiva vehemente, intensa, con gran capacidad movilizadora, que se adueña tiránicamente de la conciencia y que hace perder el control de la conducta». Puede ser una pasión sentimental, creadora, afectiva,  pasión por la justicia, el dinero, el poder. Su potente atractivo reside en su intensidad y en su energía. En tanto que es invasora convierte al sujeto en paciente, reduce el mundo monotemáticamente, su intrusismo déspota lo coloniza todo.

Para analizarla, Marina la fragmenta en la clásica división de los siete pecados capitales, «el canon de la perversidad». Desciende al cenagal del narcisismo y la altivez (soberbia), a la furia desencadenada por la presencia de un escollo que dificulta la coronación de un deseo (ira),  a esa tristeza corrosiva que nace de la contemplación del disfrute por parte de otro de algo que a nosotros nos está vedado (envidia), a la acumulación insaciable de riqueza (avaricia), al consumismo sexual (lujuria), al desenfreno en la mesa (gula), a la inacción como el asesinato incruento de lo posible (pereza). Esta travesía por las catacumbas del alma ha sido sin embargo el pretexto de la filosofía para buscar y descubrir nuestra segunda naturaleza. La primera naturaleza era pulsional, pero la irrupción de la inteligencia humana nos aparta del reino animal y nos lanza hacia objetivos de felicidad y plenitud en los que la vinculación con los demás, y por tanto una sana articulación de las pasiones que fomentan ese vínculo en vez de inhibirlo o deteriorarlo, se torna primordial. Como bien apunta Marina, «no somos seres racionales, sino seres que pueden definirse como racionales o irracionales». De aquí se colige que «es maravilloso sentirse movido por la pasión, si es la pasión conveniente».

La fuerza propulsora de la pasión puede emplearse en un proyecto ascendente o descendente, puede convertirse en virtud o en vicio, según la terminología clásica. Si esa fuerza se utiliza para la creación, el emprendimiento, la extensión de posibilidades nobles, la superación de obstáculos, se convierte en virtud. Pero si esa misma energía propulsora destruye la panoplia de posibilidades que nos ponen en contacto con lo mejor de nosotros, se rebaja a vicio. Esta ambivalencia, ascender o descender, nos exige tomar decisiones, escoger lo más deseable, replicar lo valioso y apartar lo que nos deshumaniza, dejar atrás la animalidad y continuar con la construcción de lo humano, y  finalmente educarnos en esa dirección. La elección de pasiones que nos ayuden a dar con una versión mejorada de nosotros mismos o nos esclavicen convirtiéndonos en el increíble hombre menguante pertenece al mundo de las valoraciones. Es una decisión ética. A todos nos compete participar en ese debate. Decidir qué queremos hacer como miembros de la humanidad. En qué queremos convertirnos y en qué no.  Todo explicado con la habitual claridad pedagógica de José Antonio Marina. 

Josemi Valle

Escrito por

En la actualidad forma parte del equipo de investigación de [ENE] Escuela de Negociación. Es licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Salamanca. Ha trabajado en el departamento de I+D de diferentes empresas relacionadas con la formación en habilidades directivas. Coautor del ensayo «El trabajo dignifica y cien mentiras más» (LID, 2007)

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Una respuesta a "Pequeño tratado de los grandes vicios"

  1. [...] reseñamos el último ensayo de José Antonio Marina, Pequeño tratado de los grandes vicios (ver).  La obra es un vertiginoso peregrinaje por los sótanos del alma, un itinerario marcado por la [...]