El monográfico de nuestra Newsletter de este mes
de octubre trata un tema rotundamente cotidiano y quizá
por eso también minusvalorado. Un malentendido puede
acabar en una mera anécdota, en un situación
hilarante que provoque sonrisas, pero también puede
destruir una relación, cancelar un acuerdo, echar
por tierra una negociación, envenenar el cosmos laboral.
Un malentendido es una interpretación errónea
de la información. Ocurre sobre todo cuando se cuelan
interferencias en el mensaje, perturbaciones y sesgos que
impiden capturar, gestionar y aplicar con éxito la
información. Toda comunicación es interpretación,
y a veces creemos que los demás interpretan nuestras
palabras y nuestros actos en la dirección que nosotros
tenemos muy clara. No siempre es así. Hay información
equívoca, de naturaleza borrosa, y las interpretaciones
suscitadas pueden estar totalmente divorciadas de la realidad.
Para evitar equívocos, aquí le hacemos la
autopsia al malentendido.
Confiamos en la utilidad de las ideas y los instrumentos
propuestos para evitar su presencia.
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Anatomía
del malentendido
Caemos en un malentendido o bien porque
la información ha sido transferida de un modo
multívoco, confuso, críptico, o bien porque
nosotros mismos la lesionamos con la participación
activa de sesgos.
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La
equivocación hermeneútica
En los lugares que compartimos oxígeno
es muy saludable compartir también palabras.
Hablar es hacernos visibles para los demás. Esa
visibilidad encierra riesgos consustanciales porque
nos pasamos la vida interpretando lo que oímos.
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El
peligro de negociar por email
Si el malentendido juega malas pasadas
cara a cara, intensifica su poder cuando la comunicación
se establece vía email. De hecho, puede, envenenar
cualquier conversación, por muy buena que sea
la intención. Aquí prescribimos recetas
para evitarlo.
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La
susceptibilidad
Uno de los aliados de los malentendidos
es la susceptibilidad, ese exacerbado sentido por interpretarlo
todo en el sentido más hiriente para uno, como
si el mundo estuviera encantado con hacernos daño
o caricaturizarnos.
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Sesgo
de confirmación
El sesgo de confirmación es la tendencia
a buscar y seleccionar aquella información que
confirma nuestras ideas. Nos fijamos en aquello que
certifica nuestra percepción.
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Pregunta,
pero bien
En muchas conversaciones pedimos a la otra
parte que nos aclare si ha entendido bien la explicación
que acabamos de esgrimir. Esa pregunta es capital para
saber si se ha procesado correctamente la información.
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Retroalimentación
positiva
La editorial LID acaba de publicar ese
ensayo de Isaac Jauli y Enrique Reig. La obra analiza
las posibilidades de la retroalimentación, formas
y contenidos para sacar el mayor provecho a esta herramienta
que consiste en intercambiar la información y
saber cómo ve cada parte a la otra.
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Pretenders:
Don't get me wrong
Os proponemos este video de Pretenders
de la canción Don't get me wrong (no me malinterpretes).
Fue single en el 86 y sonó con insistencia en
todas las emisoras. El video es una actuación
en directo. La letra de la canción aparece subtitulada
en español.
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