Negociaccion :: el blog de la negociación » Mercado de ideas » Confiar en uno mismo pero críticamente
Confiar en uno mismo pero críticamente
En condiciones normales de autoestima solemos confiar más en nuestro criterio que en el ajeno. En nuestro grupo de iguales tendemos a sobrevalorar nuestros valores y ocurrencias y a subestimar los de los otros. La economía del comportamiento ha verificado la existencia del falso consenso, la inclinación errónea a creer que la gran mayoría piensa como nosotros, actúa como nosotros, produce cosmovisiones similares a las nuestras. Si creemos que una inmensa mayoría de personas avala una urdimbre de valores análoga a la nuestra, es normal que magnifiquemos nuestras perspectivas y minusvaloremos las de la gente de nuestro alrededor. Tener confianza en uno mismo es un recurso inestimable para la supervivencia, un instrumento muy útil para no perecer en mitad del darwinismo social. La confianza en uno mismo dispensa una valoración al alza de las propias capacidades, genera una infraestructura para la iniciativa, la eficacia, el optimismo, la perseverancia, la prolongación del esfuerzo. Capitalizar la confianza de este modo es fantástico, pero conviene que esa confianza no cercene el pensamiento crítico. La comunicación con los demás permite compartir ideas, argumentos, decisiones, valores, y en esa transferencia de conocimiento e información quizá advirtamos que alguien ha tenido una idea más válida que la nuestra, que algún valor considerado accesorio por nosotros está injustamente devaluado. No pasa nada catastrófico porque nuestro mundo se confronte con otros mundos y detecte la necesidad de resetearse. Lo terrible y obtuso es bloquear ocurrencias y perspectivas eficientes porque su autoría no nos pertenece. Eso sí sería un error mayúsculo. Una confianza en nosotros mal entendida que acabará convirtiéndonos en el increíble hombre menguante.
Archivado en: Mercado de ideas · Etiquetas: argumentación, comunicación, confianza, creatividad, diálogo









