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Apagar fuegos con gasolina

Pocos conflictos alcanzan su solución si uno responde con hostilidad a un comportamiento hostil. Replicar una conducta agresiva con otra análoga es introducirse en un bucle de consecuencias nada halagüeñas. Seríamos centrifugados por una temible cadena esquismogenética, término científico que señala la consigna acuñada por la cultura popular de que la violencia engendra violencia, hostigar al hostigador actividad una peligrosísima escalada de animosidad. Si respondemos con hostilidad a quien nos azuza con ella, el violento habrá logrado imponer su lenguaje y habrá determinado la forma en que se conduce nuestra relación con él. En un conflicto de alta densidad emocional se desea que la otra parte se sienta como uno, así que acceder a los postulados del hostil es permitirle que decida por los dos el código de la relación, el itinerario que recorrerá la encendida acción comunicativa. Uno nunca debe responder con la misma retórica que ha utilizado alguien que ha decidido expropiar de su comportamiento las normas más básicas de la convivencia. A veces resulta difícil controlar las emociones, no pagar con la misma moneda, no mimetizar una conducta hostil. Pero un incendio nunca se apaga echando gasolina a las llamas. Al contrario. El incendio se aviva, las llamas agigantan su voracidad. Conviene recordarlo cuando el enfado o la ira nos empuje a cometer ese error. Error humano, demasiado humano, pero nefasto.
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Uno de los problemas es que vivimos en un mundo saturado de derechos: yo tengo derecho a todo lo imaginable y cualquier frustración de esas expectativas la contesto con pasión. Si tengo derecho a todo ¿por qué ponerme en tu punto de vista? Así es muy difícil entenderse. Quizá no tenemos tantos derechos y sí oportunidades, de convivencia por ejemplo.
Qué sencillo lo explicas y qué sensato todo lo que dices, aunque qué
difícil resulta ponerlo en práctica en nuestra vida, al menos a mí, que me resulta casi siempre inevitable entrar al trapo con gasolina!!!!
Está muy bien el artículo….tenemos una manía de darnos voces
y de decir la última palabra que ni te cuento…
Resulta muy lógico lo que mencionas en el artículo, sin embargo en muchas ocasiones también sucede que al llegar la otra parte en actitud agresiva y hostil, si se le responde evitando el ser agresivo, Se crece mas!, es decir, lo asume como un signo de debilidad y empieza a arremeter con mayor violencia!, hay veces en que eso solo le refuerza la convicción de que está en su derecho de aplicar la hostilidad como método. Yo creo que hay que saber medir, iniciar nuestra respuesta en la forma en que lo recomiendas, y si no entiende!, entonces rebotarle lo que está haciendo.
me parece sumamente congruente lo que dice “ast”, que hacer cuando el otro toma tu actitud como debilidad y trata de exasperar al oponente; creo que esto derivaría en un asesinato, de lo más violento. Jesucristo; en toda su misericordia y humildad nos dice, “entrega la otra mejilla” pero si el otro no entiende, tendrías que gritar más alto para que te pueda escuchar, sino, no vas a poder controlarlo y todo quedará en cero negociación y mayor conflicto.
existen dos clases de cadenas esquismogenéticas las complementarias y las simétricas, la primera es cuando una persona obliga a hacer algo que no le gusta hacer y no haría si no fuese coaccionada , una vez aprendida la lección sobre las intenciones hostiles y el poder superior de quien actúa así en su contra la víctima declara su obediencia intentando así evitar otro golpe sin embargo no hace más que reforzar la arrogancia del opresor
la segunda es cuando ambos casos juegan en el mismo juego . ojo por ojo
estoy de acuerdo con AST y luis