El entrenador del Caja Laboral Baskonia, Dusko Ivanovic, y el directivo de empresa José Luis Larrea conversan sobre baloncesto e innovación en las tranquilas páginas de este libro dialogado. La conversación de Tiempo ¿muerto? para innovar (Ediciones Pirámide) se centra sobre todo en la necesidad de progresar y evolucionar y como esas constantes sólo se alcanzan con la aplicación de la innovación, el cambio, la lucidez de hacer algo diferente a los demás. La charla subraya el férreo paralelismo entre los equipos deportivos y las organizaciones empresariales. Se trata de una analogía muy ritualizada por la literatura management que vio en la enorme parcela de exposición pública de los deportistas de élite una oportunidad muy seductora para promulgar sus teorías y acercarlas a lugares ligeramente refractarios a su impartición. Con estas premisas, el libro es una conversación fluida y sin pretenciosidad que utiliza el testimonio de un entrenador de baloncesto muy laureado para analizar todo lo concerniente a la innovación. Por extensión también para escrutar otras ideas que orbitan en torno a ese deseo tan enraizado en el ser humano que es ampliar posibilidades, aunque los autores bautizan ese connatus (según terminología de Spinoza) como necesidad, palabra mucho más ambigua aunque más aplaudida en la jerga empresarial. A lo largo del libro se conversa sobre la diferencia, la creatividad, el lenguaje, el conflicto, los valores, cooperación, liderazgo, la gestión del tiempo. Todo sin alharacas ni teorías sesudas, aunque demasiado contaminado por la idea de la competición.
La casa al revés (Utopía Libris, 2010) es el primer libro del consultor estratégico y formador Fernando Sánchez Salinero. Es socio fundador de la consultora Utopía Leonardo. En forma de fábula empresarial el autor nos explica de un modo sencillo qué hacer para que una empresa no fracase, para desarrollar un proyecto y lograr su feliz supervivencia en el siglo XXI. La obra ofrece una divertida y pedagógica tipología de las diferentes empresas que ya traen en germen ciertas patologías. Luego diagnostica las enfermedades más habituales que inevitablemente provocan la muerte o la agonía de los proyectos (el título la casa al revés es la ilustrativa explicación de la precaria salud o el aciago fallecimiento de muchas desmañadas aventuras empresariales). Lo hace con clarividencia y conocimiento de causa. Pero Sánchez Salinero no se queda en una mera descripción de la patología. Su análisis médico trae adosados los posibles paliativos para que una empresa o proyecto se recupere de la grave dolencia y alcance una vida saludable.
Año tras año la tasa de divorcios se dispara al concluir el tiempo estival. Septiembre y octubre son meses de mucho ajetreo en los despachos de abogados. Se deduce que es justo en las jornadas de asueto del verano cuando se empieza a rumiar la idea de la separación, probablemente motivada o desenmascarada por las divergencias, discordancias y fricciones que provoca convivir días y días sin horas que ejerzan de paréntesis. Los conflictos en vacaciones se disparan tanto que es raro no encontrar en revistas de divulgación y entretenimiento listados con recomendaciones para evitarlos. Nuestra especial Newsletter de Verano les propone una serie de artículos no para eludir el conflicto (tarea imposible en tanto que son consustanciales al hecho de vivir), sino para resolverlo inteligentemente. Aquí lo verán.
La humildad no está reñida en absoluto con la ambición. Yo creo que son dos conceptos que se complementan, se puede ser humilde y ambicioso a la vez. El afán de querer ganar siempre tiene que existir en un deportista, pero al mismo tiempo la discreción y la humildad son valores muy importantes a la hora de dirigir grupos. Son mucho más útiles que el deseo de imponerse con autoridad, intentando machacar al contrario… Estamos en un mundo en el que la imposición siempre es mala y el estar muy encima perjudica las relaciones. […] Yo creo que debemos humanizar las relaciones entre grupos de personas, algo también aplicable al mundo de la empresa. Tener unas relaciones óptimas es muy importante para que cualquier proyecto funcione, sin olvidar que pertenecemos a una élite muy cruel en la que los resultados siempre son decisivos.
Bye, bye, marketing (Pirámide, 2010) es el nuevo ensayo del creativo y uno de los popes de la publicidad Agustín Medina. El marketing tal y como se ha entendido en los últimos cincuenta años no tiene sentido en el mundo del siglo XXI. El subtítulo de la obra nos ofrece la clave para entender a la perfección el contenido de sus páginas: «Del poder del mercado al poder del consumidor». El libro es una cartografía de la evolución del marketing (el conglomerado de acciones que se ejecutan en la comercialización de un producto o servicio) desde sus orígenes, su gran mediodía en la década de los ochenta y su actual necesidad de ubicarse en un mundo absolutamente nuevo que ha hecho de la mutación permanente su signo más distintivo. El cambio más capital se debe a un imprevisible traspaso de poderes. El anterior poder del mercado ha pasado a manos del consumidor. El consumidor contemporáneo ha abandonado su condición de súbdito y se ha elevado a la de monarca, de espectador pasivo a actor protagonista. El nuevo consumidor reclama información para conocer si el producto se adapta a su estilo de vida y fortalece su pertenencia al grupo, bucea más allá de la mera utilidad del objeto o servicio, rastrea valores concordantes con los suyos.
Las negociaciones adoptan un rumbo dramáticamente distinto una vez iniciada una huelga. Normalmente las posiciones declaradas por cada parte suelen hacerse más firmes. […] Lo que empezó siendo una diferencia, una brecha entre posiciones negociadoras, acaba apareciendo como una mortífera prueba de fuerza. El resultado se ve entonces influido por el poder básico de infligir pérdidas al otro, y de aguantar uno mismo las que le puedan causar. El encuentro se convierte asimismo en una prueba de fortaleza en cuanto a la lealtad de los propios empleados, y pasa a ser ya menos un asunto de búsqueda de soluciones en la mesa de negociación.
Cada vez se da mayor relevancia a la comunicación. A mí me gusta repetir que el alma es esa charla que mantenemos a todas horas con nosotros mismos a cerca de lo que hacemos a cada minuto. Nos pasamos el día participando activamente en ese coloquio interior para extraer conclusiones que más tarde nos ayuden a comunicarnos con los demás. En Las once verdades de la comunicación (Editorial LID, 2010), el periodista y profesor Carlos Salas nos ofrece un catálogo con las reglas más relevantes del ejercicio de la comunicación. Un inventario de herramientas para agilizar la comunicación con nuestro alrededor. El empeño no es baladí. En un mundo anegado por las desbordantes riadas de información y estímulos que emanan de las nuevas tecnologías, engullidos por una vida cronometrada y consumida aceleradamente, enfrascados más en relaciones digitales que en relaciones cara a cara, lograr que alguien nos dedique tiempo y atención es un reto cada vez más próximo a la condición de milagro. El autor propone ideas para conseguir capturar la atención, el recurso más escaso y más goloso por el que pugnan gobiernos, instituciones, empresas, marcas, colectivos, profesionales. Cualquier persona con algo que ofrecer.
El uno de mayo se inauguró la Exposición Universal de Shanghai 2010 (que se clausurará el 31 de octubre). Se organiza bajo el elocuente lema «Better city, better life». La exposición subraya el concepto de ciudad en el que queremos vivir como eje sobre el que descansan todos los demás vectores que configuran nuestro puesto en el mundo. La cuestión no es baladí. Por primera vez en la historia de la humanidad más de la mitad de la población mundial vive en ciudades o en vastas regiones metropolitanas. El experto en desarrollo urbano y crecimiento económico Richard Florida, en sus ensayos La clase creativa (que Paidós publica ahora en castellano) y Las ciudades creativas, rastrea todo aquello que afecta al ciudadano del siglo XXI: la ciudad, la cultura del trabajo, nuestra red de contactos, el ocio, nuestra relación con el tiempo, la hipermovilidad y la celeridad, la innovación y la creatividad.
Si me levantara de madrugada para investigar un ruido, con una pistola en mi mano, y me encontrara cara a cara con un ladronzuelo que llevara también una pistola en su mano, habría riesgo de un resultado que ninguno de los dos deseamos. Incluso si él decide marcharse lentamente y yo quisiera que lo hiciera, hay riesgo de que él pueda pensar que yo voy a disparar y, entonces, dispare primero. Peor aún, él puede pensar que yo pienso que él quiere disparar. O él puede pensar que yo pienso que él piensa que yo quiero disparar. […] Éste es el problema del ataque por sorpresa. […] El miedo a que el otro pueda atacar por creer equivocadamente que nosotros vamos a atacar nos da un motivo para atacar, y justifica así el motivo del otro.