Entre sus programas, destaca el Grupo de Diálogo de Irlanda del Norte, experiencia de la que extraen siete interesantes lecciones que conviene conocer antes de enfrentarse a un conflicto enquistado:
La importancia del conflicto dentro de cada grupo, el conflicto intragrupal.
La relación y la confianza entre las partes resultan fundamentales, especialmente en negociaciones con spoilers (término inglés referido a personas u organizaciones que no tienen posibilidades de ganar, pero pueden impedir que otros ganen).
La relevancia de una visión compartida (y un compromiso compartido) sobre un futuro de convivencia común. Sin esto, la negociación entre líderes y representantes (o incluso con diplomáticos), está condenada al fracaso e intensificará la desconfianza.
La inutilidad de intentar convencer a las partes en conflicto de algo que se empeñan en no entender. Si lo que se busca es poner fin al conflicto, hay que centrase en disminuir amenazas y enfriar actitudes viscerales.
La necesidad de ser transparentes con respecto a las pérdidas. Cada una de las partes debería entender que las pérdidas que el otro asume son reales y sinceras.
Tener en cuenta que hacer concesiones unilaterales a veces es más productivo y/o más factible que intentar concesiones bilaterales. Lo que es contraproducente es hacerlo de manera desproporcionada.
Gestionar la tensión entre el deseo de paz y la exigencia de justicia. Intercambiar un poco de justicia por (mucha) paz, sin llegar a exigirle al adversario más de lo que uno esperaría recibir de un aliado o, al menos, de alguien que no se considera enemigo.