| Escrito por Josemi Valle,
el 26-12-2008
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Etiquetas : fracaso |
Estoy leyendo un ensayo apasionante que en breve reseñaré para nuestra sección de Publicaciones. Se titula Violencia. Su autor es el psiquiatra David Huertas. Obviamente el tema nuclear es la violencia y todas sus ramificaciones. Un hecho atraviesa permanentemente el libro: la utilización de la violencia deriva del absoluto fracaso de la negociación y se sitúa inmediatamente fuera de su campo de acción. Cuando la negociación agoniza, la violencia o la agresión emergen como forma de alcanzar lo que se le impide al diálogo.
Justo ahora mismo leo una reflexión que anudo con otra que leí hace tiempo. David Huertas asegura taxativamente que «el mundo actual navega en un océano de violencia. Se está instalando en la convivencia y las sociedades humanas del siglo XXI están enfermando de crueldad». Sin embargo, analistas de las sociedades del bienestar de la talla de Lipovetsky aseguran que nunca antes la violencia ha sufrido tanto anatema y demérito como ahora. La violencia produce un rechazo visceral. Si por un casual tuviéramos un amigo violento o militante de la violencia modal nos alejaríamos de él e incluso nos provocaría vergüenza y rubor que lo identificaran con nosotros. ¿No es un poco paradójico que la violencia prolifere y simultáneamente aumente la aversión social que provoca?
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