En términos de la Teoría de Juegos, una guerra es un juego de suma cero: lo que ganemos nosotros será a costa de lo que pierdan los otros. Dicho de otra forma: o ellos o nosotros. En la instrucción militar esto se conoce muy bien. Hay que acabar con el enemigo y, para hacerlo, lo primero es deshumanizarlo. Porque en este tipo de juegos, se trata de ganar.
Entonces… ¿hay posibilidad de cooperar en un juego de suma cero? Esto es lo que nos cuenta, a propósito de la guerra, William Ury en su libro “Alcanzar la Paz”:
En los momentos culminantes de la Primera Guerra Mundial, los soldados franceses e ingleses se enfrentaban a sus adversarios alemanes de trinchera a trinchera, a menudo durante meses o años. Para sobrevivir, muchas unidades aprendieron a cooperar con el enemigo, en desobediencia flagrante a las órdenes del cuartel general. Disparaban las armas exactamente a una misma hora, y sobre un mismo blanco, de modo que la otra parte lo sabía de antemano. A un recién llegado, un veterano inglés le explicó: “Los alemanes no son malas personas; si los dejas en paz, ellos te dejan en paz a ti”.
Aquellos soldados encontraron un modo de establecer una tregua en ese juego de suma cero: dar pequeños pasos de acercamiento a la otra parte, a base de gestos, para entablar una relación. Se había dejado a un lado uno de los principios bélicos fundamentales: deshumanizar a la otra parte, el enemigo a batir.
Estos días recomendamos una película que permite reflexionar sobre los principios de la cooperación... Feliz Navidad.