A veces hacemos tonterías de las que nos arrepentimos inmediatamente. Tiramos la vida por el sumidero cuando no hay nada en juego, no hay posibilidad alguna de extraer un beneficio, no hay oportunidad para crecer, no negociamos la conquista de un proyecto que nos done felicidad y bienestar.
La inteligencia fracasa cuando no sabe distinguir una oportunidad de una estupidez, y yerra doblemente cuando además no aprende de sus fracasos. Una oportunidad es cribar la arena para tratar de encontrar la pepita de oro. Una estupidez es pasarnos el día mirando la criba lamentándonos de no haber hallado ninguna pepita de oro. Saber cuándo nos encontramos en el primer caso o en el segundo es ser inteligente.