<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Negociaccion :: el blog de la negociación</title>
	<atom:link href="http://www.negociaccion.net/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.negociaccion.net</link>
	<description>el blog de la negociación y la resolución de conflictos</description>
	<lastBuildDate>Sat, 19 May 2012 15:52:35 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>Nussbaum, Premio Príncipe de Asturias 2012</title>
		<link>http://www.negociaccion.net/actualidad/nusbbaum-premio-principe-de-asturias-2012</link>
		<comments>http://www.negociaccion.net/actualidad/nusbbaum-premio-principe-de-asturias-2012#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 18 May 2012 09:12:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Josemi Valle</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencias Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Premio Príncipe de Asturias]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.negociaccion.net/?p=4155</guid>
		<description><![CDATA[La filósofa estadounidense Martha C. Nussbaum (Nueva York, 1947) ha sido galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales 2012. Recoge así el testigo de Howard Gadner  (2011) y de Zygmunt Bauman y Alain Touraine (2010). Martha Nussbaum defiende en sus análisis el papel indeclinable de las humanidades en la educación de las personas y en su condición de ciudadanos que viven en democracia y cuya participación es necesaria para apuntalarla y perfeccionarla día a día. También promulga la importancia del estudio de esas humanidades en la formación de los científicos y los economistas, la adquisición de una potente base cultural en la que el ser humano se erija en el eje sobre el que debe gravitar todo lo demás, y no al revés. Sus ensayos se adentran en territorios como la recuperación de la ética y su valor en nuestros días (se puede construir una ética ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-4156" title="Martha Nussbaum3" src="http://www.negociaccion.net/blog/wp-content/uploads/2012/05/Martha-Nussbaum3.jpg" alt="" width="535" height="258" />La filósofa estadounidense Martha C. Nussbaum (Nueva York, 1947) ha sido galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales 2012. Recoge así el testigo de Howard Gadner  (2011) y de Zygmunt Bauman y Alain Touraine (2010). Martha Nussbaum defiende en sus análisis el papel indeclinable de las humanidades en la educación de las personas y en su condición de ciudadanos que viven en democracia y cuya participación es necesaria para apuntalarla y perfeccionarla día a día. También promulga la importancia del estudio de esas humanidades en la formación de los científicos y los economistas, la adquisición de una potente base cultural en la que el ser humano se erija en el eje sobre el que debe gravitar todo lo demás, y no al revés. Sus ensayos se adentran en territorios como la recuperación de la ética y su valor en nuestros días (se puede construir una ética universal útil para cualquier contexto que demande soluciones compartidas desde lo heterogéneo), el estudio de las emociones; la teoría de la justicia y sus implicaciones en el mundo de hoy (obras  que ha realizado asiduamente junto con Amartya Sen, Premio Nobel de Economía,), la teoría feminista y la superación de las desigualdades por cuestiones de sexo, raza o determinismo social. El acta del tribunal del Premio afirma que la autora «es una de las voces más innovadoras e influyentes de la filosofía actual y que sostiene una concepción universal de la dignidad humana y de los derechos de la mujer para superar los límites del relativismo cultural». Su último ensayo es <em>Crear capacidades. Propuesta para el desarrollo humano</em> (Paidós, 2012).</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.negociaccion.net/actualidad/nusbbaum-premio-principe-de-asturias-2012/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Poder sinónimo de persuasión</title>
		<link>http://www.negociaccion.net/mercado-de-ideas/poder-sinonimo-de-persuasion</link>
		<comments>http://www.negociaccion.net/mercado-de-ideas/poder-sinonimo-de-persuasion#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 14 May 2012 10:18:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Josemi Valle</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mercado de ideas]]></category>
		<category><![CDATA[coacción]]></category>
		<category><![CDATA[persuasión]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.negociaccion.net/?p=4148</guid>
		<description><![CDATA[En su vertiente positiva poder es lograr que la voluntad de alguien se aliste a lo que le solicita la nuestra sin necesidad de recurrir a la violencia en cualquiera de sus manifestaciones. Cuando se debate este tema se suele citar una de las frases más populares del célebre aunque ominoso Al Capone. El gángster  minusvalora la influencia del diálogo como instrumento de persuasión y eleva a los altores el uso de otros persuasores: «Se consigue más con unas palabras bonitas y un arma que con unas palabras bonitas simplemente». Esta afirmación viene a decirnos que el poder que otorga un arma (y por extensión el miedo a que la descarguen contra nosotros) es mayor que el poder de las palabras. Dicho de otro modo: la violencia es más persuasora que el concurso del diálogo, pero hay que recordar que la violencia no persuade, coacciona.  Por definición, la persuasión trata ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-4149" title="palabraspoder" src="http://www.negociaccion.net/blog/wp-content/uploads/2012/05/palabraspoder.jpg" alt="" width="546" height="174" />En su vertiente positiva poder es lograr que la voluntad de alguien se aliste a lo que le solicita la nuestra sin necesidad de recurrir a la violencia en cualquiera de sus manifestaciones. Cuando se debate este tema se suele citar una de las frases más populares del célebre aunque ominoso Al Capone. El gángster  minusvalora la influencia del diálogo como instrumento de persuasión y eleva a los altores el uso de otros persuasores: «Se consigue más con unas palabras bonitas y un arma que con unas palabras bonitas simplemente». Esta afirmación viene a decirnos que el poder que otorga un arma (y por extensión el miedo a que la descarguen contra nosotros) es mayor que el poder de las palabras. Dicho de otro modo: la violencia es más persuasora que el concurso del diálogo, pero hay que recordar que la violencia no persuade, coacciona.  Por definición, la persuasión trata de modificar la voluntad de una persona de un modo pacífico y transparente. Violencia es toda acción exenta de diálogo dispuesta a controlar la voluntad del otro. Aquí conviene agregar rápidamente un matiz. Algunos estudiosos aseguran que el verdadero poder es aquel que influye en la voluntad ajena sin necesidad de recurrir a estratagemas coercitivas. Eso sí que es tener poder sobre alguien. Volviendo a Al Capone. El mafioso tendrá más poder si consigue la adhesión del otro desde la persuasión que desde la coerción. Fueraparte que el poder ilegítimo necesita investirse posteriormente de autoridad. Pero ese es otro tema.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.negociaccion.net/mercado-de-ideas/poder-sinonimo-de-persuasion/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Maximizar las situaciones negativas</title>
		<link>http://www.negociaccion.net/frontpage/maximizar-las-situaciones-negativas</link>
		<comments>http://www.negociaccion.net/frontpage/maximizar-las-situaciones-negativas#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 11 May 2012 11:06:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alfredo Ruiz</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Mercado de ideas]]></category>
		<category><![CDATA[autoestima]]></category>
		<category><![CDATA[conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[emoción]]></category>
		<category><![CDATA[felicidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.negociaccion.net/?p=4138</guid>
		<description><![CDATA[Eckhart Tolle, en su libro Una nueva tierra, habla del ego y de la infelicidad. Muchas veces, yo me he preguntado por qué se tiende a magnificar las situaciones negativas y parece que el ego tiene mucho que ver. Cuando una situación negativa nos supera y hace que nos sintamos impotentes, el inconsciente reacciona, muchas veces, multiplicando lo negativo. Como en una tragedia griega, nos sentimos los protagonistas principales: “yo contra el mundo”. Lo negativo ataca nuestra autoestima y hace que nos sintamos como un minúsculo granito de arena en la inmensidad. Es entonces cuando el ego o el subconsciente deciden que deben entrar en el juego.
Muchas veces la reacción del subconsciente se traduce en aumentar aun más la gravedad percibida de los hechos. Eso nos hace sentirnos el centro de todo y, de alguna manera, puede conseguir reforzar nuestra autoestima. Ser el centro, además, nos puede hacer olvidar asumir ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-4144" title="Cerebro" src="http://www.negociaccion.net/blog/wp-content/uploads/2012/05/Cerebro1.jpg" alt="" width="320" height="317" />Eckhart Tolle, en su libro <em>Una nueva tierra</em>, habla del ego y de la infelicidad. Muchas veces, yo me he preguntado por qué se tiende a magnificar las situaciones negativas y parece que el ego tiene mucho que ver. Cuando una situación negativa nos supera y hace que nos sintamos impotentes, el inconsciente reacciona, muchas veces, multiplicando lo negativo. Como en una tragedia griega, nos sentimos los protagonistas principales: “yo contra el mundo”. Lo negativo ataca nuestra autoestima y hace que nos sintamos como un minúsculo granito de arena en la inmensidad. Es entonces cuando el ego o el subconsciente deciden que deben entrar en el juego.</p>
<p>Muchas veces la reacción del subconsciente se traduce en aumentar aun más la gravedad percibida de los hechos. Eso nos hace sentirnos el centro de todo y, de alguna manera, puede conseguir reforzar nuestra autoestima. Ser el centro, además, nos puede hacer olvidar asumir nuestra responsabilidad en lo ocurrido y enfrentarnos a una realidad que no va a ayudar a sentirnos mejor. Afrontar el conflicto es desagradable e incluso doloroso y no hacerlo es una postura de huida y es también más cómodo. En un principio, este proceso puede ser inconsciente y temporal, y poco a poco nos vamos a ir dando cuenta de la realidad. La parte positiva es que este camino nos ayuda a tomar conciencia de nuestra persona y si además nuestro ego se ha reforzado deberían surgir las fuerzas para encarar el problema y transformarlo…</p>
<p>Pero no siempre ocurre así. La seguridad momentánea que nuestro ego ha conseguido gracias a la magnificación del problema puede verse en serio peligro si finalmente afrontamos el conflicto. Ante la inseguridad del enfrentamiento, muchas veces nuestro subconsciente nos incita a refugiarnos en lo que sí nos da seguridad, es decir, en lo trágico y lo injusto que es lo que nos rodea. Repetir la idea nos autoconvence y nos quedamos buceando en lo malo. Se adopta una postura defensiva y en ocasiones violenta (la mejor defensa es un buen ataque) ante el temor de que las cosas puedan empeorar si nos movemos y de que no seamos capaces de manejar la situación. Puede ser una elección involuntaria, guiada por nuestro subconsciente, o voluntaria, lo que ya podría calificarse como una postura retorcida. En esta postura, se rechaza cualquier intervención externa que creamos que pueda sacarnos de nuestro ensimismamiento y el conflicto, lejos de ir hacia la resolución y su transformación, puede derivar hacia la escalada y empeoramiento.</p>
<p>La reacción de quien es la parte contraria, si se encuentra también en la misma situación, puede hacer que empeore la situación. Pero si esta decide afrontar el problema y comprende la situación de la otra persona, es posible que pueda trazar el camino hacia la resolución del conflicto, mediante el uso de las técnicas adecuadas y de habilidades comunicativas como la empatía o la escucha activa. Reaccionar de forma negativa ante las dificultades, incluso encontrar cierto “bienestar” inconsciente en potenciar la situación es una reacción lógica del ser humano e incluso “cómoda” de adoptar. Cierto grado de desánimo al inicio del problema puede ser saludable e incluso curativo. Nos hace ponernos en alerta y prepararnos para lo que viene después. Sin embargo, controlar la situación, trabajar por salir del agujero y reconducir el problema no es cómodo ni sencillo. Requiere mucho esfuerzo pero al final del camino puede valer la pena. Por eso es tan importante aprender técnicas de resolución de conflictos, aprender habilidades para una comunicación constructiva y trabajar mucho nuestra autoestima. La felicidad es momentánea y tiene un precio, pero puede valer la pena pagarlo.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.negociaccion.net/frontpage/maximizar-las-situaciones-negativas/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Newsletter Mayo 2012: Salvar la cara al otro</title>
		<link>http://www.negociaccion.net/publicaciones/newsletter-mayo-2012-salvar-la-cara-al-otro</link>
		<comments>http://www.negociaccion.net/publicaciones/newsletter-mayo-2012-salvar-la-cara-al-otro#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 08 May 2012 09:41:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Josemi Valle</dc:creator>
				<category><![CDATA[Publicaciones]]></category>
		<category><![CDATA[newsletter]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.negociaccion.net/?p=4132</guid>
		<description><![CDATA[Ya está lista nuestra nueva newsletter, una recopilación temática de post publicados los últimos años en el blog de ENE Escuela de Negociación. La Newsletter  de este mes de mayo se adentra en este poderoso hallazgo lingüístico imprescindible en la liturgia negociadora llamado «salvar la cara al otro». Se trata de una feliz expresión que se puede interpretar como no sellar nunca un acuerdo con la contraparte dañada en su prestigio. Esta potente idea exhorta a múltiples lecturas y reflexiones en torno a conceptos capitales tanto en la negociación como en la construcción del sujeto que somos. Pasen y lean.  También pueden adentrarse en nuestra hemeroteca.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-4133" title="newslettermayo12" src="http://www.negociaccion.net/blog/wp-content/uploads/2012/05/newslettermayo121.jpg" alt="" width="542" height="202" />Ya está lista nuestra nueva newsletter, una recopilación temática de post publicados los últimos años en el blog de <strong><a href="http://www.enegociacion.es">ENE</a> Escuela de Negociación. La </strong>Newsletter  de este mes de mayo se adentra en este poderoso hallazgo lingüístico imprescindible en la liturgia negociadora llamado «salvar la cara al otro». Se trata de una feliz expresión que se puede interpretar como no sellar nunca un acuerdo con la contraparte dañada en su prestigio. Esta potente idea exhorta a múltiples lecturas y reflexiones en torno a conceptos capitales tanto en la negociación como en la construcción del sujeto que somos. Pasen y l<a href="http://www.negociaccion.net/newsletter/24newsletter.htm">ean</a>.  También pueden adentrarse en nuestra <a href="http://www.negociaccion.net/newsletter-2">hemeroteca</a>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.negociaccion.net/publicaciones/newsletter-mayo-2012-salvar-la-cara-al-otro/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Órdenes de intencionalidad</title>
		<link>http://www.negociaccion.net/negociacion-estrategica/ordenes-de-intencionalidad</link>
		<comments>http://www.negociaccion.net/negociacion-estrategica/ordenes-de-intencionalidad#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 03 May 2012 10:40:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Josemi Valle</dc:creator>
				<category><![CDATA[Negociación estratégica]]></category>
		<category><![CDATA[dilema del prisionero]]></category>
		<category><![CDATA[negociación]]></category>
		<category><![CDATA[persuasión]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.negociaccion.net/?p=4110</guid>
		<description><![CDATA[Acabo de dar con un texto que puede ayudar a entender mejor la situación que se produce en el celebérrimo Dilema del prisionero, quizá el ejemplo más paradigmático de la teoría de juegos, un análisis sobre la predicción de los comportamientos en situaciones de dependencia. El texto está extraído de Las culturas fracasadas de J.A. Marina (ver reseña). Dice así: «Órdenes de intencionalidad es un expresión que introdujo Daniel Dennett (filósofo de la ciencia especialidado en intencionalidad y teorías cognitivas) para ayudarnos a analizar el comportamiento de la inteligencia social. Si creo que tú sabes algo, entonces puede arreglármelas con un orden de intencionalidad. Si creo que tú crees que yo sé algo, entonces puedo manejar dos órdenes de intencionalidad. Si yo creo que tú crees que mi mujer cree que yo sé algo, significa que necesito introducir tres órdenes de intencionalidad. Dennet piensa que nuestro máximo son cinco o seis órdenes».
La acción comunicativa deviene siempre ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_4111" class="wp-caption aligncenter" style="width: 545px"><img class=" wp-image-4111" title="intencionalidad2" src="http://www.negociaccion.net/blog/wp-content/uploads/2012/05/intencionalidad2.jpg" alt="" width="535" height="229" /><p class="wp-caption-text">Dora Maar, acuarela de P. Bamba</p></div>
<p>Acabo de dar con un texto que puede ayudar a entender mejor la situación que se produce en el celebérrimo Dilema del prisionero, quizá el ejemplo más paradigmático de la teoría de juegos, un análisis sobre la predicción de los comportamientos en situaciones de dependencia. El texto está extraído de <em>Las culturas fracasadas</em> de J.A. Marina (ver <a href="http://www.negociaccion.net/publicaciones/las-culturas-fracasadas">reseña</a>). Dice así: «<em>Órdenes de intencionalidad</em> es un expresión que introdujo Daniel Dennett (filósofo de la ciencia especialidado en intencionalidad y teorías cognitivas) para ayudarnos a analizar el comportamiento de la inteligencia social. Si creo que tú sabes algo, entonces puede arreglármelas con un orden de intencionalidad. Si creo que tú crees que yo sé algo, entonces puedo manejar dos órdenes de intencionalidad. Si yo creo que tú crees que mi mujer cree que yo sé algo, significa que necesito introducir tres órdenes de intencionalidad. Dennet piensa que nuestro máximo son cinco o seis órdenes».</p>
<p>La acción comunicativa deviene siempre en interpretación (uno habla y la otra parte interpreta lo que le decimos, y viceversa), así que ese juego de interpretaciones se exacerba y se puede llegar a extenuar de ruido si empezamos a construir pirámides de suposiciones basadas en órdenes de intencionalidad.  La suposición (información no contrastada pero a la que se concede veracidad para sostener nueva información o edificar inferencias en nuestro relato) se combate con feedback, lanzando preguntas y recibiendo respuestas, pero cuando se trata de suposiciones que deben continuar en la sombra, o pasar inadvertidas para nuestro interlocutor como ocurre en las situaciones propuestas en la teoría de juegos, la información se vuelve infinitamente más frágil y su fiabilidad se mutliplica por cero. Se torna líquida, mercurial, fluctuante y secuestrada por nuestro ánimo o por las interferencias del entorno. En realidad se evapora la verosimilitud. Se instala la sospecha.  Se levanta la desconfianza.  Se abre un interrogante que preside con altanera omnipresencia la teoría de juegos. ¿Como dotar de crédito  una información que extraemos de la suposición consustancial a predecir?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.negociaccion.net/negociacion-estrategica/ordenes-de-intencionalidad/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Enjuiciar al otro</title>
		<link>http://www.negociaccion.net/negociacion-estrategica/enjuiciar-al-otro</link>
		<comments>http://www.negociaccion.net/negociacion-estrategica/enjuiciar-al-otro#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 30 Apr 2012 09:45:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Josemi Valle</dc:creator>
				<category><![CDATA[Negociación estratégica]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[expectativa]]></category>
		<category><![CDATA[influencia]]></category>
		<category><![CDATA[negociación]]></category>
		<category><![CDATA[sesgos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.negociaccion.net/?p=4104</guid>
		<description><![CDATA[En la literatura de la negociación se recuerda que el juicio que hago del otro negociador determina mi modo de actuar con él.  Es obvio que siempre influirá sobre nosotros el conocimiento que alberguemos de una persona a la hora de relacionarnos con ella.  Normalmente se nos matiza este aspecto, pero se tiende a olvidar  que exactamente lo mismo le ocurre a nuestro interlocutor con respecto a nosotros. De ahí la importancia de que la información se transfiera de un modo transparente.  Todas las interferencias que se producen en la comunicación y todos los sesgos derivados de la economía cognitiva (prejuicios, suposiciones, malentendidos) nacen de una comunicación o inexistente o mediocre, y determinan la consideración que los actores tengan de la contraparte.  Lo que influye por lo tanto son nuestras expectativas con respecto al otro.  La buena noticia es que esas expectativas se pueden moldear. En esa tarea invertimos mucha energía ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-4105" title="enjuiciar2" src="http://www.negociaccion.net/blog/wp-content/uploads/2012/04/enjuiciar2.jpg" alt="" width="542" height="211" />En la literatura de la negociación se recuerda que el juicio que hago del otro negociador determina mi modo de actuar con él.  Es obvio que siempre influirá sobre nosotros el conocimiento que alberguemos de una persona a la hora de relacionarnos con ella.  Normalmente se nos matiza este aspecto, pero se tiende a olvidar  que exactamente lo mismo le ocurre a nuestro interlocutor con respecto a nosotros. De ahí la importancia de que la información se transfiera de un modo transparente.  Todas las interferencias que se producen en la comunicación y todos los sesgos derivados de la economía cognitiva (prejuicios, suposiciones, malentendidos) nacen de una comunicación o inexistente o mediocre, y determinan la consideración que los actores tengan de la contraparte.  Lo que influye por lo tanto son nuestras expectativas con respecto al otro.  La buena noticia es que esas expectativas se pueden moldear. En esa tarea invertimos mucha energía a través de la identidad, la cotización social, el estatus, nuestro lugar en la pirámide, etc.  Pero también se pueden cambiar con elementos más sencillos y rápidos, tácticas en realidad de genealogía doméstica.  Simpatía, amabilidad, respeto, consideración, reconocimiento, son vectores de impacto potente en la construcción de las expectativas que la contraparte tendrá de nosotros. Los seres humanos tendemos a la reciprocidad, a comportarnos con los demás como se comportan con nosotros, sobre todo cuando ese comportamiento es elogiable. Si acudimos con una sonrisa, recibiremos una sonrisa. Si acudimos con la bayoneta calada, quizá volvamos con alguna herida.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.negociaccion.net/negociacion-estrategica/enjuiciar-al-otro/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>«Extender la victoria»</title>
		<link>http://www.negociaccion.net/negociacion-estrategica/extender-la-victoria</link>
		<comments>http://www.negociaccion.net/negociacion-estrategica/extender-la-victoria#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 25 Apr 2012 09:44:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Josemi Valle</dc:creator>
				<category><![CDATA[Negociación estratégica]]></category>
		<category><![CDATA[cooperación]]></category>
		<category><![CDATA[intereses]]></category>
		<category><![CDATA[negociación]]></category>
		<category><![CDATA[salvar la cara al otro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.negociaccion.net/?p=4096</guid>
		<description><![CDATA[En ENE Escuela de Negociación llevamos un tiempo tratando de dar con una expresión que sirva para explicar lo convivencial y saludable que resulta destacar los méritos de nuestros interlocutores. A nosotros nos resulta un hallazgo fantástico el término «Salvar la cara al otro», una expresión coloquial, basada en la idea de la cara del sociólogo canadiense Erving Goffman, que significa no cerrar nunca un acuerdo con la contraparte lastimada en su orgullo o en su prestigio.  Queríamos encontrar un término que diera un paso al frente, que no sólo hablara de cuidar la autoestima del otro, sino de elevarla, apreciarla y reconocerla. Una fórmula lingüística que compendiara algo así como recordar a nuestro interlocutor que todo ha ido en la dirección deseada para los intereses de ambos y que ese itinerario compartido nos convierte en sujetos inteligentes y valiosos. Para codificar esta idea hemos creado la expresión «extender la ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_4097" class="wp-caption aligncenter" style="width: 548px"><img class=" wp-image-4097 " title="victoria2" src="http://www.negociaccion.net/blog/wp-content/uploads/2012/04/victoria2.jpg" alt="" width="538" height="255" /><p class="wp-caption-text">Cuadro de Rene Magritte</p></div>
<p>En <a href="http://www.enegociacion.es"><strong>ENE</strong> Escuela de Negociación </a>llevamos un tiempo tratando de dar con una expresión que sirva para explicar lo convivencial y saludable que resulta destacar los méritos de nuestros interlocutores. A nosotros nos resulta un hallazgo fantástico el término «<a href="http://www.negociaccion.net/negociacion-estrategica/salvar-la-cara-al-otro">Salvar la cara al otro</a>», una expresión coloquial, basada en la idea de la cara del sociólogo canadiense Erving Goffman, que significa no cerrar nunca un acuerdo con la contraparte lastimada en su orgullo o en su prestigio.  Queríamos encontrar un término que diera un paso al frente, que no sólo hablara de cuidar la autoestima del otro, sino de elevarla, apreciarla y reconocerla. Una fórmula lingüística que compendiara algo así como recordar a nuestro interlocutor que todo ha ido en la dirección deseada para los intereses de ambos y que ese itinerario compartido nos convierte en sujetos inteligentes y valiosos. Para codificar esta idea hemos creado la expresión «extender la victoria». Sería un corolario en la liturgia nómada de la negociación, colocar en el mismo nivel que nuestros méritos los de la contraparte, elogiar a nuestro interlocutor cuando nos elogian a nosotros (y por tanto la participación de nuestras palabras resultan más legítimas y menos proclives a ser objetadas), o cuando comprobamos que el acuerdo satisface plenamente nuestros intereses.</p>
<p>La literatura del elogio advierte que para no distorsionar la fidelidad del elogio quien lo utilice ha de ser sincero, proporcional, equitativo, ha de esgrimirlo en el momento natural en que se requiere su presencia. No nos referimos aquí a un halago insustancial, decorativo o teatral, sino a verbalizar y sincronizar sin impostura alguna la certeza de que ambas partes hemos hecho lo mejor para la consumación de nuestros respectivos intereses. «Extender la victoria» en las postrimerías de la  negociación sería convertir un juego de suma cero (si uno se siente ganador es porque el otro se siente deglutido por la derrota) en un juego de suma no cero al comprobar que la victoria va allá de lo concertado puntualmente, hacer inmaterial (a través de la cristalización de méritos, elogios, prestigio, cotización personal y social) algo que proviene de un intercambio material de recursos. El reparto de la negociación termina, pero al «extender la victoria» la relación continúa, se granjea la posibilidad de crear una futura relación fértil, se vislumbran nuevas opciones en las que echar las anclas más allá del actual acuerdo. «Extender la victoria» no tiene nada que ver con compartir la victoria o repartir el botín. «Extender la victoria» es seguir siendo cooperadores, expandir los contornos del acuerdo más allá de donde estamos ahora, ayudar a visualizar intereses y expectativas comunes emplazadas en el largo plazo. Solemnizar y alimentar un acuerdo post-acuerdo que siga beneficiando a ambos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.negociaccion.net/negociacion-estrategica/extender-la-victoria/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Día del Libro 2012</title>
		<link>http://www.negociaccion.net/mercado-de-ideas/dia-del-libro-2012</link>
		<comments>http://www.negociaccion.net/mercado-de-ideas/dia-del-libro-2012#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 23 Apr 2012 08:37:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Josemi Valle</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Mercado de ideas]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[formación]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.negociaccion.net/?p=4089</guid>
		<description><![CDATA[Hoy es el Día del Libro. Cada vez resulta más inapelable considerar la lectura como una pausa insurgente, un acto de alejamiento consciente de un mundo acelerado y frenético que desdeña la detención y su anejo, el pensamiento. Leer es una tarea marginal más cerca de la disidencia que del entretenimiento. Como explicaba hace tiempo Vicente Verdú en un luminoso articulo, resulta comprensible que sólo lean los niños, los jubilados, los enfermos, los lisiados, los deliberada o involuntariamente excluidos sociales y los que ejercen profesiones afines al mundo de los libros. A mí me llama mucho la atención que en un mundo exacerbadamente pragmático rara vez se promocione la lectura apelando al imperativo de la utilidad. Los pregoneros de la importancia del hábito de la lectura nos hablan del placer que proporciona su inmersión, del frenesí ritualizado que vive la imaginación, de la maravillosa convivencia con personajes apócrifos y situaciones ficticias, logros que cualquier videojuego puede aportar sin ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-4090" title="diadellibro2" src="http://www.negociaccion.net/blog/wp-content/uploads/2012/04/diadellibro2.jpg" alt="" width="273" height="318" />Hoy es el Día del Libro. Cada vez resulta más inapelable considerar la lectura como una pausa insurgente, un acto de alejamiento consciente de un mundo acelerado y frenético que desdeña la detención y su anejo, el pensamiento. Leer es una tarea marginal más cerca de la disidencia que del entretenimiento. Como explicaba hace tiempo Vicente Verdú en un luminoso articulo, resulta comprensible que sólo lean los niños, los jubilados, los enfermos, los lisiados, los deliberada o involuntariamente excluidos sociales y los que ejercen profesiones afines al mundo de los libros. A mí me llama mucho la atención que en un mundo exacerbadamente pragmático rara vez se promocione la lectura apelando al imperativo de la utilidad. Los pregoneros de la importancia del hábito de la lectura nos hablan del placer que proporciona su inmersión, del frenesí ritualizado que vive la imaginación, de la maravillosa convivencia con personajes apócrifos y situaciones ficticias, logros que cualquier videojuego puede aportar sin demasiada complejidad, pero no promulgan entre sus mensajes algo tan obvio como el carácter útil y los enormes beneficios personales que dona la lectura. Leer fortifica la persona que somos, alimenta nuestro cerebro, hace que nuestra cabeza tenga mayor capacidad para albergar los matices del mundo y por tanto para ser minucioso con su descripción. Utilizando jerga de la literatura management, podemos decir atinadamente que leer es un generoso proveedor de recursos, un potente activo, el capital intelectual de más fácil acceso y que ofrece inmediatos beneficios tanto en el corto como en el largo plazo. Leer es nutrirnos de palabras, la materia de la que están hechos nuestros pensamientos, nuestra cosmovisión, nuestra relación con los demás. Leemos para que nuestra cabeza sea un lugar más grande y comprensible y el mundo un sitio más pequeño y menos enigmático. Habrá muchos que encuentren placer en esta tarea. Otros no. Pero la utilidad de una acrobacia tan fantástica resulta inobjetable.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.negociaccion.net/mercado-de-ideas/dia-del-libro-2012/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sobre el perdón y la reconciliación</title>
		<link>http://www.negociaccion.net/mercado-de-ideas/sobre-el-perdon-y-la-reconciliacion</link>
		<comments>http://www.negociaccion.net/mercado-de-ideas/sobre-el-perdon-y-la-reconciliacion#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 19 Apr 2012 09:01:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Iglesias</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mercado de ideas]]></category>
		<category><![CDATA[conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[diálogo]]></category>
		<category><![CDATA[diferencia]]></category>
		<category><![CDATA[emoción]]></category>
		<category><![CDATA[indulgencia]]></category>
		<category><![CDATA[perdón]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.negociaccion.net/?p=4072</guid>
		<description><![CDATA[
El libro “La Inteligencia Social” (1) incluye un apartado que se titula “El perdón y el olvido” y concluye con que “Perdonar es algo muy importante, pero no implica que debamos olvidar. Para aprender de los errores cometidos es necesario recordarlos”. Hace muchos años le escuché un comentario a una amiga: “yo no soy rencorosa, pero tampoco amnésica”. Si me sigue chocando esa unión de conceptos es porque recordar una ofensa fomenta el rencor. Parece como si una cosa llevara a la otra. Sin embargo, no ocurre lo mismo cuando se combinan Perdonar y Recordar. Ambos verbos son compatibles, pueden coexistir. Es más, son independientes. Eso sí, desde fuera puede confundirse, porque alguien con “mala memoria” puede ser visto como alguien que “sabe perdonar”.
 ¿Se puede olvidar cuando se ha llegado a derramar sangre? Y, si no es así ¿se puede perdonar? Volviendo a Goleman (1), “especialmente en el caso de ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="aligncenter size-full wp-image-4073" title="reconciliación2" src="http://www.negociaccion.net/blog/wp-content/uploads/2012/04/reconciliación2.jpg" alt="" width="539" height="204" /></strong></p>
<p>El libro “<em>La Inteligencia Social</em>” (1) incluye un apartado que se titula “El perdón y el olvido” y concluye con que “<em>Perdonar es algo muy importante, pero no implica que debamos olvidar. Para aprender de los errores cometidos es necesario recordarlos</em>”. Hace muchos años le escuché un comentario a una amiga: “yo no soy rencorosa, pero tampoco amnésica”. Si me sigue chocando esa unión de conceptos es porque recordar una ofensa fomenta el rencor. Parece como si una cosa llevara a la otra. Sin embargo, no ocurre lo mismo cuando se combinan Perdonar y Recordar. Ambos verbos son compatibles, pueden coexistir. Es más, son independientes. Eso sí, desde fuera puede confundirse, porque alguien con “mala memoria” puede ser visto como alguien que “sabe perdonar”.</p>
<p> ¿Se puede olvidar cuando se ha llegado a derramar sangre? Y, si no es así ¿se puede perdonar? Volviendo a Goleman (1), “<em>especialmente en el caso de que las heridas no hayan cicatrizado todavía, el perdón no pasa por olvidar lo que ha ocurrido y reconciliarnos con el agresor, sino por descubrir el modo de liberarnos de las garras de la obsesión por el daño que nos hayan provocado</em>”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>. El Perdón y el Resentimiento</strong></p>
<p>De alguna manera, la relación de estos dos términos se parece a la anterior, porque Resentimiento se basa en insistir en el recuerdo de un hecho ofensivo concreto. El resentimiento deja un poso que se reseca y que -si no media el Perdón- acaba enquistándose. El resentimiento procede de la falta de perdón.</p>
<p>Jaume Soler y M. Mercè Conangla, en su libro “Ecología Emocional” (2) dicen que “<em>el resentimiento es una forma de reactividad y deriva del posicionamiento inmaduro de quien tiende a juzgar la acción de los demás en lugar de centrarse en su propia conducta actuando y decidiendo en consecuencia</em>”. Es decir, que estar resentido es reaccionar, dejarse llevar y, por tanto, perder el control de la situación, de nuestra vida. Para perdonar, en cambio, hay retomar el control. Alguien nos ha puesto una página fea delante; nosotros sólo tenemos que “pasar página”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>. El Perdón y la Empatía</strong></p>
<p><strong>L</strong>eo también en el libro “Ecología Emocional” (2) que “<em>si no hay empatía no hay comprensión, si no hay comprensión no puede haber perdón verdadero. Y si no hay perdón la ofensa no perdonada, vengada ni olvidada se mantiene activa y acaba enrareciéndose</em>”. Está claro: para poder perdonar hay que tener empatía. El problema es que la empatía supone un esfuerzo. Que será mayor si la situación ofensiva ha despertado emociones viscerales. La propia ofensa “provoca” una incapacidad (temporal en el mejor de los casos) para ser empática en la persona ofendida. Quizás por eso, para poder perdonar debe pasar un cierto tiempo, el que se necesita para poder empatizar con el agresor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>. El Perdón y la Asertividad</strong></p>
<p> La falta de asertividad puede llegar a alimentar el rencor, por la sensación de sentirse víctima. Y, mientras el rencor siga activo, el perdón permanece inactivo. Veo una relación más estrecha entre la Asertividad y la habilidad para <em>Pedir Perdón</em>, que entre aquella y la capacidad para <em>Perdonar</em>. En este sentido, en el libro “La asertividad” de Eva Bach y Anna Forés (3), hay un capítulo dedicado a “el arte de pedir disculpas” donde se analiza cuándo resulta más difícil pedir perdón:</p>
<p>“<em>Es relativamente fácil, aunque no lo haga todo el mundo, pedir disculpas cuando damos un pisotón a alguien o se nos rompe algo sin querer, pero es bastante más difícil y bastante menos habitual ser capaz de pedir disculpas por alguna insensatez cometido, una tontería que hayamos dicho o un agravio que hayamos causado en otra persona, aunque sea involuntariamente. Disculparnos cuesta más cuando la disculpa conlleva cierta carga emocional</em>”.</p>
<p> Bach y Forés plantean los siguientes consejos: </p>
<ul>
<li><em>Las disculpas se deben producir por iniciativa propia y se formulan en primera persona.</em></li>
<li><em>Deben ser breves, escuetas y directas. Se ciñen al hecho concreto y no entran en justificaciones.</em></li>
<li><em>Son honestas y sentidas. Se piden desde el corazón.</em></li>
<li><em>Nos igualan y nos acercan a los otros. No se utilizan para posicionarnos por encima ni por debajo de nadie.</em></li>
<li><em>Se asumen con naturalidad, dignidad y sencillez.</em></li>
<li><em>Se expresan serenamente y con contención. Sin dramatizar, sin humillarnos y sin rasgarnos las vestiduras.</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>. El Perdón y la Culpa</strong></p>
<p>La tradición católica enlaza conceptos como pecado, culpa y perdón. Algunos tendemos a sentirnos culpable y solemos pedir perdón porque –entre otras cosas- no soportamos la tensión con los demás.</p>
<p>Según Josep Redorta (4) “<em>el principal mecanismo que permite aliviar la culpa es el arrepentimiento y la reparación. […] Otro mecanismo potente vinculado a la culpa es el perdón. Cuando perdonamos o nos perdonan de corazón, se restablece la normalidad emocional. El alivio se generaliza y, aunque normalmente a nivel de la confianza interpersonal hay consecuencias, lo cierto es que aprender a perdonar y aceptar disculpas son potentes mecanismos de regulación de estas situaciones emocionales</em>”.</p>
<p>Si alguien nos provoca un daño (por ejemplo, un robo), nosotros ya le “juzgamos” y hacemos recaer la culpa sobre él. Pero además esperamos que el sistema le “juzgue”. Es como que si esa persona es “castigada”, podemos llegar a perdonar con más facilidad. Sin embargo, lo normal es ver cómo una persona que ya ha cumplido su condena, ni por esas se le perdona. Es el problema de la reinserción, se estigmatiza al (que fue) culpable y dejamos que los prejuicios nos dominen.</p>
<p>Soler y Conangla (2) lo expresan muy bien: “<em>Si partimos del concepto de culpa como deuda, ésta sólo se podrá saldar mediante el castigo o el perdón y reparación. El perdón es un acto gratuito mediante el cual el ofendido renuncia, sin estar obligado a ello, a reclamar aquello que se le debe y a ejercer su derecho. Es un acto de donación que comporta la supresión del resentimiento. Supone la liquidación de su sentimiento y por ello son requisitos del perdón el arrepentimiento y la solicitud de perdón</em>”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>. El Perdón y la Reconciliación</strong></p>
<p> Son dos cosas distintas pero que tienen mucho en común e incluso hay cierta relación de dependencia. Según el diccionario de la RAE, Reconciliar es “<em>Volver a las amistades, o atraer y acordar los ánimos desunidos</em>”. El Perdón no tiene por qué implicar la Reconciliación, pero ésta exige que previamente haya habido Perdón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>. El Perdón y la Salud</strong></p>
<p>Todos lo hemos experimentado alguna vez: el Perdón sincero libera, relaja, tranquiliza, desahoga. Ya sólo por esto, algo nos dice que no deberíamos ponerle barreras al perdón. Si esto no nos convence, veamos lo que dice Goleman (1) sobre retener una ofensa:</p>
<p> “<em>El hecho de aferrarse al odio y al rencor tiene importantes consecuencias fisiológicas. Tan sólo pensar en un grupo al que odiamos provoca la emergencia de una ira reprimida. En tal caso el cuerpo se ve inundado de hormonas asociadas al estrés, al tiempo que aumenta la presión sanguínea y empeora la eficacia del sistema inmunitario. Y también parece que cuanto más a menudo y con más intensidad se repite esta secuencia de ira muda, mayor es el riesgo de padecer consecuencias biológicas duraderas</em>”.</p>
<p>El perdón se muestra así como un antídoto para esta situación. Ya que, cuando perdonamos a alguien con quien estábamos resentidos, “<em>se invierte esta reacción biológica, es decir, disminuyen la presión sanguínea y la tasa de hormonas asociadas al estrés, se reduce el ritmo cardíaco y disminuyen también el sufrimiento y la depresión</em>”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>. Pedir Perdón</strong></p>
<p> En el libro “El lenguaje de la negociación” (5) se presentan dos acepciones del acto de disculparse: </p>
<ol>
<li><em>Presentar excusas por algo que se ha hecho o dejado de hacer, por responsabilidad personal o de otro.</em></li>
<li><em>Dar explicaciones por alguna molestia que se le pudiera ocasionar al otro.</em></li>
</ol>
<p>&nbsp;</p>
<p>Así, podemos expresar de varias maneras la disculpa: </p>
<ul>
<li>Admitir el agravio. “He roto el jarrón”</li>
<li>Expresar actitud de pesadumbre. “Lo siento”</li>
<li>Pedir perdón. “Perdóname”</li>
<li>Ofrecer una compensación. “Te compraré otro jarrón igual”</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>Vuelve a aparecer aquí el problema de comunicación que curiosamente origina la riqueza del lenguaje. Hay tantos matices que requiere un estudio aparte. El libro mencionado ofrece buenos consejos y advierte no sólo de las palabras que podemos utilizar sino de cómo las utilizamos: “<em>A veces, el tono de voz es el único indicio de la seriedad con que se toma el acto; hay personas que pueden convertir la expresión “lo siento” en un insulto</em>” (5).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>. Perdonar</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Una curiosidad: el <em>Stanford Forgiveness Project</em>, un centro universitario para ayudar a perdonar. Su director, Fred Luskin, recoge en su <a href="http://www.learningtoforgive.com">Web</a> y en su libro &#8220;Perdonar es sanar&#8221; (<em>Forgive for Good</em>, 2001), los nueve pasos para perdonar: </p>
<ol>
<li><em>Saber exactamente lo que se siente sobre lo sucedido, y poder identificar qué fue lo que no salió bien. Contarle la situación a un par de personas de confianza.</em></li>
<li><em>Comprometerse consigo mismo a hacer lo necesario para sentirse mejor. Perdonar es para uno y para nadie más. Es más, nadie tiene por qué conocer nuestra decisión.</em></li>
<li><em>Identificar la meta. Perdonar no implica necesariamente reconciliarse con la persona que nos ha herido, ni aprobar su actitud. Nuestra meta es encontrar paz. Perdonar puede definirse como “la paz y la comprensión que surge al culpar menos aquello que nos hace daño, al no tomar la experiencia como algo personal y al cambiar la historia del rencor.</em></li>
<li><em>Obtener la perspectiva adecuada de lo que sucede. Reconocer que la zozobra proviene principalmente de los sentimientos de dolor, los pensamientos y la molestia física que se sufre actualmente, y no de lo que produjo la herida hace dos minutos o diez años.</em></li>
<li><em>Al sentirnos molestos, apliquemos la Técnica para Reforzar las Emociones Positivas (TREP) para aliviar la necesidad corporal de salir corriendo o luchar.</em></li>
<li><em>Dejar de esperar cosas de los demás y de la vida que no nos pueden ofrecer. Identificar las reglas que no se pueden hacer cumplir y que establecemos para nuestra salud o para el comportamiento de los demás. Recordemos que podemos desear salud, amor, amistad, prosperidad, y trabajar duro para obtenerlas. Sin embargo, se sufre si exigimos que sucedan cuando no tenemos poder de que así sea.</em></li>
<li><em>Concentra tu energía en encontrar caminos alternativos para alcanzar tus metas positivas, más allá de la experiencia dolorosa. En otras palabras, encuentra tu intención positiva. En lugar de repetir mentalmente tu dolor, averigua otras formas de obtener lo que quieres.</em></li>
<li><em>Recuerda que la vida bien vivida es tu mejor venganza. En lugar de concentrarte en los sentimientos dolorosos, dándole así poder sobre ti al que te hizo daño, aprende a buscar el amor, la belleza y la amabilidad en torno a ti. Perdonar trata del poder personal.</em></li>
<li><em>Cambiar tu historia de rencor por el recuerdo de la heroica decisión de perdonar.</em></li>
</ol>
<div>
<p>&nbsp;</p>
</div>
<p> _____________________</p>
<p><strong>Bibliografía</strong>: </p>
<p>(1)     <strong>Inteligencia Social</strong></p>
<p><em>         La nueva ciencia de las relaciones humanas</em></p>
<p>Daniel Goleman</p>
<p>Editorial Kairós, 2006. </p>
<p>(2)     <strong>Ecología Emocional</strong></p>
<p><em>         El arte de transformar positivamente las emociones</em></p>
<p>         Jaume Soler y M. Mercè Conangla</p>
<p>         Editorial Amat, 2004. </p>
<p>(3)     <strong>La Asertividad</strong></p>
<p><em>         Para gente extraordinaria</em></p>
<p>Eva Bach y Anna Forés</p>
<p>Plataforma editorial, 2008. </p>
<p>(4)     <strong>Emoción y Conflicto</strong></p>
<p><em>         Aprenda a manejar las emociones</em></p>
<p>         Josep Redorta</p>
<p>         Editorial Paidós, 2006. </p>
<p>(5)     <strong>El Lenguaje de la Negociación</strong></p>
<p><em>         Manual de estrategias prácticas para mejorar la comunicación</em></p>
<p>         Joan Mulholland</p>
<p>Gedisa Editorial, 2003.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.negociaccion.net/mercado-de-ideas/sobre-el-perdon-y-la-reconciliacion/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cuidar la autoestima del otro</title>
		<link>http://www.negociaccion.net/negociacion-estrategica/cuidar-la-autoestima-del-otro</link>
		<comments>http://www.negociaccion.net/negociacion-estrategica/cuidar-la-autoestima-del-otro#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 17 Apr 2012 09:12:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Josemi Valle</dc:creator>
				<category><![CDATA[Negociación estratégica]]></category>
		<category><![CDATA[autoconcepto]]></category>
		<category><![CDATA[autoestima]]></category>
		<category><![CDATA[salvar la cara al otro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.negociaccion.net/?p=4063</guid>
		<description><![CDATA[La mayoría de nuestras reacciones más airadas tienen como fin último proteger nuestra autoestima. Esa protección es una potente fuerza motriz de origen atávico. Nos revolvemos volcánicamente cuando lesionan el concepto que tenemos de nosotros mismos, cuando lastiman o intentan dañar nuestra dignidad, cuando nos tratan de un modo inmerecido que envilece nuestra condición de personas. Nada nos duele más y nos pone en disposición de luchar afanosamente que sentir que alguien intenta depreciar la imagen que tenemos de nosotros mismos. En la literatura de la negociación se ha acuñado una feliz expresión que interpela a la necesidad prioritaria de cuidar la autoestima de nuestro interlocutor. Salvar la cara al otro significa no cerrar nunca un acuerdo con la contraparte herida en su prestigio o canibalizada por la sensación de injusticia. Es un concepto cardinal. Salvar la cara al otro es respetar a nuestro igual, mimar su dignidad, no menoscabar su cotización social ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-4064" title="otro3" src="http://www.negociaccion.net/blog/wp-content/uploads/2012/04/otro3.jpg" alt="" width="539" height="177" />La mayoría de nuestras reacciones más airadas tienen como fin último proteger nuestra autoestima. Esa protección es una potente fuerza motriz de origen atávico. Nos revolvemos volcánicamente cuando lesionan el concepto que tenemos de nosotros mismos, cuando lastiman o intentan dañar nuestra dignidad, cuando nos tratan de un modo inmerecido que envilece nuestra condición de personas. Nada nos duele más y nos pone en disposición de luchar afanosamente que sentir que alguien intenta depreciar la imagen que tenemos de nosotros mismos. En la literatura de la negociación se ha acuñado una feliz expresión que interpela a la necesidad prioritaria de cuidar la autoestima de nuestro interlocutor. Salvar la cara al otro significa no cerrar nunca un acuerdo con la contraparte herida en su prestigio o canibalizada por la sensación de injusticia. Es un concepto cardinal. Salvar la cara al otro es respetar a nuestro igual, mimar su dignidad, no menoscabar su cotización social y personal, no minar su autoestima.  Salvar la cara al otro es absolutamente necesario siempre, pero sobre todo su condición de paliativo se exacerba cuando una vez que hemos obtenido en el proceso negociador la solución que considerábamos más beneficiosa para nuestros intereses, no le restregamos esa certeza a la contraparte, no le azuzamos el instinto primario de sentirse derrotado, no le estigmatizamos con la retórica del perdedor, sino que le ayudamos a que vea que también ese acuerdo es ventajoso para él, que lo concertado es mucho mejor que el escenario de donde procedíamos ambos. Hay que ser milimétricamente cuidadoso con la autoestima del otro. No es difícil. Basta con aplicar la lógica del mutualismo. Tratar a los demás del mismo modo que nos gustaría que nos tratasen a nosotros.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.negociaccion.net/negociacion-estrategica/cuidar-la-autoestima-del-otro/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

