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Tercer encuentro con Josep Redorta
Josep Redorta vuelve a poner su experta lupa de aumento en el conflicto. Acaba de publicar el ensayo No más conflictos (Paidós, 2012), una obra más que añadir a una bibliografía que le convierte en uno de los más reputados conflictólogos de nuestro país. Hace unas semanas reseñábamos el libro en nuestra sección de publicaciones. Por tercera vez en los últimos años, volvemos a contactar con Redorta para preguntarle por su obra y por los conflictos, esas situaciones que son para este autor como un ratón de laboratorio para un científico de bata blanca. Una vez más agradecemos su amabilidad y su absoluta disponibilidad para atendernos.
Una pregunta que muchos de sus lectores nos hacemos. ¿Cómo empezó usted a investigar el apasionante mundo del conflicto? ¿Qué fue lo que le animó?
Después de 25 años de práctica profesional del Derecho como abogado ejerciente sientes la necesidad de ver más y ves los límites de la disciplina. Un congreso de psicología jurídica me convenció de que se podía ir más allá y de que cabían explicaciones a los mismos hechos desde ópticas distintas. Luego ya vino todo rodado y empecé a estudiar psicología social donde creo que están muchas de las teorías que pueden explicar el conflicto. La tesis doctoral me permitió profundizar en un campo muy poco explorado. Hoy lo veo todo con una visión multidisciplinar muy amplia. La frase de que “problema bien planteado es problema medio resuelto” es una de mis favoritas. De ahí mi interés en el análisis
En el subtítulo de su nuevo libro, No más conflictos, habla de tensiones, diferencias y problemas, y en las primeras páginas de la obra recuerda que en español existe abundante léxico para expresar las desavenencias y su intensidad ¿Cuál es su palabra favorita?
La palabra con la que más me identifico es “conflicto” porque es la más omnicomprensiva. Sin embargo, para matizar situaciones son útiles los distintos sinónimos o cuasi sinónimos que encontramos (problema, diferencias, etc.). El conflicto es aún visto con una connotación muy negativa. Entiendo que esto cambiará. Estamos en una época muy conflictiva y nos habituaremos a vivir con ella y ver que el mundo no se hunde.
Usted posee ya una dilatada y aplaudida bibliografía sobre el conflicto. ¿Qué nuevas aportaciones se encontrará el lector o el investigador en su nuevo libro?
Este libro está pensado para las organizaciones y los directivos de todo tipo. Trata de centrar el valor de la persona en la organización de un futuro que ya está aquí. También se dan recetas de tipo práctico para gestionar situaciones concretas. Las reflexiones que se hacen al final sobre el tema de la inteligencia social, creo que son muy pertinentes. De hecho así me lo han manifestado directivos de alto nivel.
Perdone el atrevimiento, pero ¿no le parece que el título de la obra guarda una paradoja? Proclama un «No más conflictos», cuando en la literatura del conflicto se insiste en que el conflicto es inherente a la naturaleza humana y que en ocasiones incluso es bueno padecerlos porque son un motor de mejora.
Reconozco que sí. De hecho, todas las editoras se reservan el derecho a modificar títulos si entienden que hay razones comerciales para ello. Por ejemplo, a mí me sorprendió el título del libro de negociación del modelo de Harvard EL ARTE DE NEGOCIAR SIN CEDER, naturalmente en el interior sostiene otra tesis.
Habla de que las dos habilidades más demandadas por las empresas son la comunicación y la negociación. ¿Puede ser que una comunicación mediocre y un déficit en las pautas de acción de los procesos negociadores sean dos de las causas que más propicien la emergencia del conflicto?
No me cabe duda de que eso está ahí.
Usted escribe que la negociación como método no puede ir más allá de la satisfacción de los intereses de las partes, y que el interés sólo es uno de los muchos tipos de conflicto. ¿El interés subyacente, sea cual sea, no atraviesa gran parte de los prototipos de conflicto que usted ha analizado y sistematizado (valores, identidad, expectativas, poder, autoestima, etc.)?
Muy interesante reflexión. Hay que distinguir entre “conflicto de intereses” genuinamente y los intereses de las partes contrapuestos que ciertamente son transversales, como lo son los valores, las expectativas, la información, etc. A cierto nivel de escala todo se mezcla. De la misma manera que en un conflicto de intereses no podemos negar que los valores están siempre presentes, cabe la situación inversa. Sin embargo, hay un problema de dominancia que es crítico. Así, si el patrón dominante en un conflicto es el de intereses, la negociación será una herramienta con alta expectativa de éxito. Sin embargo, si el patrón dominante es un conflicto de valores, la negociación va a tener que reducir sus expectativas de éxito mucho y, en el extremo, ésta será imposible.
Después de presentar los dieciséis prototipos de conflicto, usted comenta que tenemos cierto entrenamiento con los conflictos para saber reconocerlos. ¿Alguna clave para ejercitarnos en esta tarea?
Son muy importantes la situaciones prototípicas. Por ejemplo: “ los unos por los otros y la casa sin barrer” es una situación que identifica bien el patrón de conflicto de inhibición. Reconozco que lo mejor es un breve curso de unas ocho horas para asumir bien la técnica como entrenamiento. Hoy, esto aún no está pensado online, aunque puede hacerse. Entretanto, la mayor información está en mi libro “GESTIÓN DE CONFLICTOS. Lo que necesita saber”. Está en Editorial UOC de Barcelona.
Vuelve a insistir en que nos encontramos en un mundo nuevo, idea que retrató pormenorizadamente en su obra Hacia un mundo deseado (Milenio, 2011), un escenario plagado de incertidumbre y aguas turbulentas. ¿Las herramientas tradicionales para resolución de conflictos son eficaces en este nuevo contexto o tenemos que imponernos ser más creativos e inventar soluciones desacostumbradas?
Las herramientas tradicionales van a seguir teniendo a mi juicio un papel importante. Sin embargo, estas son insuficientes y de hecho, ya van apareciendo procesos y recursos muy novedosos y creativos (open space, diálogos apreciativos, etc.). Decididamente, aquello de que “a grandes problemas, grandes remedios” está en vigor.
Para finalizar, no puedo por menos de preguntarle por algo que me ha resultado muy curioso: la resolución de conflictos on line. ¿Nos puede adelantar algo de este apunte que suelta muy brevemente en el libro?
La resolución de conflictos online en términos generales es un campo emergente desde hace como una década. De hecho, VISA tiene un eficaz sistema basado en arbitraje. El portal E-BAY trata miles de casos con una plataforma de negociación. CYBERSETTLE está especializada en negociación online. Lo que yo estoy proponiendo es un sistema de asistente online para identificar conflictos, establecer su patrón y guiar la resolución del mismo en los casos típicos. Sería algo así como crear la misma función que tiene la jurisprudencia en el Derecho, la metáfora en literatura o la analogía en filosofía.
¿Alguna cosa que desee agregar?
Como este tema me apasiona siempre agregaría cosas, pero entiendo que hay tiempo de todo en esta vida! Debo agradecer el interés de ENE en mis trabajos y desearles muchos éxitos.
Le damos una vez más las gracias por su amabilidad, su deferencia hacia ENE Escuela de Negociación, y su disponibilidad para atendernos. Ha sido un placer volverle a entrevistar.
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