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Encuentro con John Carlin

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John CarlinCharlamos hoy con John Carlin, autor de “El factor humano“. Reconocido periodista, podemos leerle en las páginas deportivas de El País, entre otros medios, y testigo directo del conflicto sudafricano. Plasma en su obra las claves que hicieron posible la alternativa del diálogo como herramienta de solución.

El factor humano“ ha inspirado la película “Invictus“, dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon, que se estrena en estos días en España.

En primer lugar, muchas gracias por aceptar nuestra invitación a compartir sus reflexiones con nuestros lectores.

El título de la versión original de su libro reza “Playing the Enemy” y en la versión en castellano se ha traducido por “El factor humano“, se intuyen dos conceptos diferentes, pero compatibles, detrás de ambos títulos, ¿podría explicar brevemente ambas ideas?
La palabra “playing” en inglés tiene diferentes sentidos: actuar, jugar, manipular. En español no existe esa variedad en la palabra “jugar”. No se tradujo, pues. El factor humano fue el valor agregado que Mandela trajo a la política de su país.

El libro es un retrato casi biográfico de Nelson Mandela en una determinada etapa de su vida. Desde el punto de vista de su cualidades como negociador. ¿Qué destacaría?
Conocer al rival (y mucho mejor que el rival le conoce a él); respetar al rival, incluso ser elegante con él y mostrarle cortesía; flexibilidad en cuanto a todo lo que ayuda a llegar al objetivo estratégico; inflexibilidad total en cuanto a principios básicos.

En la mayor parte, si no en todos, los conflictos intratables, enquistados y difíciles de solucionar, hay un elemento que es nexo común y que impide casi cualquier progreso. Nos referimos a la construcción de una imagen del adversario que se basa en su inhumanidad, para impedir cualquier atisbo de empatía en uno y otro bando. ¿Cómo logra Mandela destruir esa imagen?
Precisamente, Mandela parte de la base de que su rival es otro vulnerable humano más que, por cosas de la vida, acabó adoptando determinada posición- Mandela conecta al ser humano detrás de la banderita circunstancial y busca los puntos en común, no los que dividen, porque esos ya los conocemos y no llevan a ningún lado.En la reseña que hacemos de su libro (ver Materia de Negociación enero 2010), hablamos del factor disonante que juega el rugby en el conflicto. Mandela persigue cambiar el sistema de creencias de su pueblo para, de esta manera, cambiar su comportamiento. Pero para hacer esto posible, seguramente debería existir cierta predisposición al cambio de creencias. Desde su punto de vista, ¿la existencia de Nelson Mandela fue un elemento imprescindible para la solución del conflicto o sin su figura hubiera podido desencadenarse un desenlace similar?
Imprescindible. Su partido, el CNA, tenía muy buenos principios y políticas, pero Mandela aportó el liderazgo para conducir a la totalidad del país en determinada dirección. Su capacidad de persuadir fue la clave.

David Huertas, autor de “Violencia, la gran amenaza” cerraba una reciente entrevista en esta misma sección con la afirmación de que “Gandhi murió decepcionado al ver que su lucha pacifista se veía pisoteada por la mayor ola de violencia que ha padecido la India”. La situación actual de Sudáfrica tampoco es fácil, siendo un país con altos índices de violencia, criminalidad, desempleo y con periódicas olas de xenofobia esta vez hacia colectivos de inmigrantes, ¿está condenada Sudáfrica a vivir con el estigma del conflicto o hay esperanza para su pueblo?
No se puede comparar Sudáfrica con India/Pakistán. El legado de Mandela es una de las democracias más estables del mundo (sin atisbo de terrorismo de derecha o de izquierda o secesionista o lo que sea) con el Estado de Derecho fuertemente arraigado, libertad de expresión, prensa libre, sindicatos fuertes. Hay delincuencia, corrupción e ineficiencia en el gobierno. Lo podrían haber hecho mejor.
Pero Sudáfrica hoy también podría haber sido Afganistán, y es el país que va a celebrar el Mundial de 2010.

mandelaOtro de los conflictos a los que ha dedicado su atención en los últimos años es el contemporáneo de la etapa en que sitúa “El factor humano”, el conflicto ruandés. En sus escritos traza un paralelismo entre el factor que juega el rugby en Sudáfrica y el que juega el fútbol en Ruanda, ¿qué tiene el deporte que puede hacer que víctimas y verdugos olviden sus diferencias?
El deporte es terreno primario, primitivo, tribal, emocional. Los políticos pueden utilizar esas emociones para sus fines si son inteligentes y astutos; para bien o para mal.

Su reconocida trayectoria como periodista deportivo, seguramente le hace testigo de un hecho insólito. Mientras el deporte es utilizado como herramienta eficaz para ayudar a solucionar conflictos, sin embargo parece que, al menos en el deporte profesional y de masas, el enfrentamiento más allá de lo meramente deportivo goza de buena prensa, la violencia encuentra acomodo en los campos de fútbol y el adversario se ve más como enemigo que como compañero, ¿cómo se puede explicar esa dualidad?
Es guerra sin muertos. Catarsis. Cumple un papel social útil. En vez de matarse madrileños y catalanes, juegan al fútbol un par de veces al año. Se dicen de todo. Descargan broncas y la vida sigue.

Muchas gracias por sus palabras y, sobre todo, por su esclarecedor relato que ilustra la posibilidad de escoger la alternativa del diálogo como vía de solución de conflictos. 

Ignacio Martinez Mayoral

Escrito por

Responsable de Desarrollo de Negocio de ENE Escuela de Negociación. Formador experto en gestión de conflictos, mediación y negociación estratégica.

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