Negociaccion :: el blog de la negociación » Encuentro con autores » Encuentro con Ignacio Álvarez de Mon
Encuentro con Ignacio Álvarez de Mon
Ignacio Álvarez de Mon acaba de publicar el ensayo El desafío de la felicidad (LID, 2012). Con este libro se inaugura la colección IE Business Publishing, una colección de libros firmados por profesores de esta escuela de negocios en colaboración con LID Editorial. Podemos telegrafiar el contenido de El desafío de la felicidad (ver reseña) afirmando que para granjearnos la amistad de la felicidad se requiere estudio, reflexión, conocimiento y adecuar nuestra conducta a lo aprendido. Ese es el plausible objetivo del libro, en palabras del propio autor: «ser un camino de exploración intelectual de los fundamentos teóricos y conceptuales detrás de la idea de felicidad, pero sin renunciar a mostrar su aplicabilidad en situaciones cotidianas». Desde ENE Escuela de Negociación agradecemos a su autor que nos preste su tiempo y su atención para responder a algunas preguntas relacionadas con su libro y con el apasionante tema de la felicidad.
Después de leer su libro, no cabe duda de que ser feliz es una tarea que se puede enseñar y aprender. ¿Hemos deducido bien?
Digamos que hay determinados aspectos fundamentales de nuestra vida que podemos tratar de manejar con una mayor eficacia. Esto se puede enseñar y, por tanto, se puede aprender, lo que no quiere decir que sea siempre fácil. Para algunos aprender estas cosas es muy sencillo, para otros resulta casi imposible.
Esta fantástica noticia choca con esa idea propagada secularmente de que la ignorancia da la felicidad.
Hay gente que es feliz sin necesidad de planteárselo, de manera natural, no por ignorancia sino por sabiduría innata. Otros, en cambio, tienen que trabajar más su felicidad.
Por qué estamos tan obsesionados con la felicidad, ¿precisamente por su ausencia?
Creo que la felicidad es una aspiración del ser humano desde el principio de los tiempos, por eso tantos sabios y tratadistas han estudiado este tema. Hoy esa aspiración, en mucha gente, tiene tintes de necesidad, en algunos casos desesperada.
Si es realmente así, y después de tanta investigación para la redacción de su obra, ¿a qué cree que se debe esa escasez de felicidad?
Creo que hay dos fuentes fundamentales de infelicidad:
- La escasa ambición, que lleva al hombre a no aspirar a todo lo bueno que podría lograr en su vida.
- Unas expectativas excesivas y mal conformadas, que nos llevan a esperar futuros idealizados que no siempre se pueden cumplir.
Por tanto, gran parte de las causas que impiden la comparecencia de la felicidad en nuestra vida se deben al desmesurado tamaño de nuestras expectativas.
Así es, la gente no es capaz de aceptar sus condiciones de vida tal y como son, necesita siempre algo más. Esto genera una permanente corriente de insatisfacción y frustración. En este sentido, la sociedad de consumo en la que nos vemos inmersos no ayuda.
En la reseña de su libro que publicamos en el blog de la Escuela aseguramos que no se trata de un recetario, sino de un ensayo muy reflexivo. Pero ¿podría compartir con nosotros algunas pautas de acción para que a la felicidad no le quede más remedio que salir de su escondite?
La felicidad no está escondida a la espera de que la descubramos o encontremos. La felicidad se compone de grandes y pequeños momentos, instantes que vamos acumulando a lo largo de nuestra existencia, siempre y cuando tengamos la lucidez necesaria para poder identificarlos, la voluntad de sentirlos y exprimirlos hasta la última gota y el coraje de pensar que, en efecto, esos momentos de felicidad cotidiana dependen, en buena parte, de nosotros y de nuestra actitud ante la vida.
Hace un par de años el filósofo francés Guilles Lipovetsky compendiaba todo un ensayo sobre la felicidad en un aserto en el que el hiperindividualismo contemporáneo salía muy mal parado: «No somos dueños de la felicidad porque no podemos ser felices solos». Quizá éste sea el germen de toda negociación, puesto que negociar es alcanzar objetivos que requieren la colaboración y participación de otras personas. ¿Qué papel le concede usted al proceso de la negociación en la edificación de la felicidad?
La felicidad no es posible ni a costa ni al margen de los demás. La vida te devuelve, en
general, lo que le entregas. Tanta felicidad das, tanta felicidad recibes. En efecto, toda relación humana se basa, en parte, en una negociación. La gente feliz establece negociaciones de gano-ganas y ni siquiera son conscientes de que negocian. Una negociación es menos satisfactoria desde el momento en que la hacemos patente.
En una entrevista le he leído que ha empezado a construirse un discurso de felicidad, e intenta no darse motivos artificiales de infelicidad. ¿Compartiría alguna clave con nosotros, nuestros lectores y nuestros alumnos?
Mucha de nuestra infelicidad está en nuestras cabezas y en nuestros corazones, nos la damos a nosotros mismos a través de miedos, inseguridades, complejos, celos, envidias, … Los mayores enemigos de nuestra infelicidad, a menudo, están dentro de nosotros y son imaginarios.
Para terminar, una curiosidad que no me resisto a compartir con usted. Hace tiempo salió publicada una encuesta en la que el noventa por ciento de los españoles se sentía feliz, sin embargo daba por hecho que sus vecinos no lo eran. ¿Alguna explicación a esta sonriente paradoja?
En psicología social hay un fenómeno llamado “sesgo de atribución”, según el cual atribuimos la responsabilidad de lo malo que nos pasa a las circunstancias, y la de lo malo que les pasa a los demás, a ellos mismos. Vemos a nuestro alrededor mucha gente victimista y quejica, poco responsable, “pero nosotros no somos así”. Con lo de la felicidad quizás sucede un poco lo mismo, no somos capaces de admitir nuestra infelicidad y, por eso, se la tenemos que asignar al vecino.
¿Desea agregar algún comentario a modo de punto final?
En estos tiempos de dificultad, dónde todos nos tenemos que apretar el cinturón y dónde muchos pasan ya serias penalidades, una llamada a la responsabilidad individual, a la conciencia de cada uno de nosotros, para en nuestro pequeño territorio vital tratar de hacer de este un mundo mejor. No esperemos a que los políticos, los gobiernos o las organizaciones “nos saquen las castañas del fuego”. La responsabilidad pesa, es más fácil la queja, pero es la única vía por la que el ser humano puede ejercer su verdadera libertad.
Muchas gracias por atendernos y mostrar deferencia hacia ENE Escuela de Negociación. Ha sido un placer leer su libro, reseñarlo, y urdir unas preguntas para saber un poco más de la felicidad. Un saludo.
Archivado en: Encuentro con autores · Etiquetas: emoción, felicidad, psicología









