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Talento, esfuerzo, suerte
España ha vuelto a ganar la Eurocopa y ha obtenido la Triple Corona que supone repetir triunfo y entremedias agenciarse un Mundial. Casi nada. Es la primera vez que ocurre en la historia de un juego con instituciones que atraviesan ya tres siglos. Muchos de los narradores de la epopeya insisten en divulgar que la descomunal gesta se debe a la humildad, al compañerismo, a lo fraternalmente bien que se llevan los jugadores, al talante bonachón del seleccionador, a un liderazgo bien enfocado. De acuerdo, es así, pero el hilo conductor que sujeta todo este eficaz andamiaje es el desbordante talento que atesora esta generación fantástica de futbolistas. Cualquier proyecto para ser satisfecho necesita la participación de muchos factores elásticos y resbaladizos, pero sobre todo el concurso de tres absolutamente basales: talento, esfuerzo y suerte. Si una de estas tres patas falla, el proyecto se tambaleará y muy probablemente la expectativa quedará inconclusa. La Selección Española posee las tres y las tres indiscutidas. Tuvo suerte al eliminar en los penaltis a Portugal cuando un disparo de uno de los suyos dio en el palo y el balón se fue fuera y el de Cesc dio igualmente en un palo pero entró. Algo tan anecdótico y arbitrario te coloca en el bando de los ganadores o de los perdedores. Es así porque el fútbol es un juego muy caprichoso y ese punto aleatorio lo hace muy análogo a la vida. Quizá por eso goce de tanta popularidad.
Por eso resulta tramposo escamotear el protagonismo de la suerte y del talento en la axiomática del éxito y poner todo el énfasis en la prevalencia de virtudes muy plausibles (sensatez, cordura, buen ambiente, deportividad) pero que con su sola presencia no arribarían a nada que mereciera la admiración de la comunidad. Es un sofisma convertir el talento o la habilidad maestra en un componente subsidiario de la camaradería y la perseverancia en juegos de competición. Este relato puede servir para redactar banales libros de autoayuda, pero no es verosímil para un pensamiento crítico. En un juego de suma cero como el fútbol, talento, esfuerzo y suerte se necesitan en unas proporciones que la evolución del propio juego va dictaminando según las circunstancias. Felicidades a la Selección Española tanto por lo alcanzado como por la admirable forma de llegar hasta allí. Fútbol de ópera, de catorce quilates, quintaesenciado. En muchas ocasiones el fútbol es un lobo para el fútbol, propicia que se desaten asimetrías dolorosas e injustas, pero estos chicos han logrado que méritos y resultados vivan una tan prolongada como emocionante luna de miel. Ojalá continúe por mucho tiempo algo tan hermoso.
Archivado en: Actualidad · Etiquetas: Eurocopa, fútbol, Selección Española









