No sé si se debe a una devaluación del lenguaje en favor de la imagen, la depreciación del verbo en el e-mundo, la derrota del pensamiento en manos del eslogan y la consigna, pero cada vez se escucha con más frecuencia el quejumbroso «sé lo que siento, pero no sé cómo explicarlo». Coordinadores de convivencia aseguran que los alumnos de secundaria naufragan a la hora de exteriorizar su mundo interior, pero creo que ese naufragio también aqueja a la población adulta. ¿Se puede saber lo que se siente cuando es innominado, cuando no tenemos palabras que nos ayuden a acotar y organizar los límites de ese cúmulo de sensaciones, a apresar el nomadismo de la percepción, a ordenar el itinerario de lo caótico? No podemos saber lo que sentimos si no sabemos explicarlo. Así que ese popular latiguillo tendría que voltearse y afirmar lo contrario: «no sé lo que siento porque no sé explicarlo».
Ya está listo para su descarga gratuita el nuevo número de Materia de Negociación, correspondiente al mes de febrero. En este número de 8 páginas destacamos:
El enfado como táctica "...hay personas que piensan que mostrarse enfadado puede resultar útil para conseguir determinados objetivos. Toparnos con alguien enfadado nos da miedo, y ya sabemos que una de las reacciones automatizadas de nuestro organismo es la sumisión." (seguir leyendo)
La ventana de Johari "Esta matriz, entre otras cosas, trata de ayudar a comprender el origen de algunos conflictos relacionados con la (falta de) confianza y la (falta de) comunicación..." (seguir leyendo)
El efecto Pigmalión "...cuando personificamos en la otra parte a la amenaza, nos sentimos cómodos en el juego de la confrontación, dibujamos la imagen del enemigo en el otro, es previsible que anclemos la negociación en su faceta más negativa..." (seguir leyendo)
Caso Aminatu Haidar "...la pacifista se encuentra en un callejón sin salida, y se convierte en un problema tanto para Marruecos como para España. España acepta la entrada de Haidar en el país porque tiene permiso de residencia, pero..." (seguir leyendo)
En una negociación nuestras necesidades son el poder de la otra parte. Esta sentencia se puede expulsar del orbe de la negociación y aplicarla a cualquier ámbito. Nuestras necesidades son el poder de aquel que puede satisfacerlas. A veces el mecanismo se invierte, y el que puede satisfacer lo que nos interesa se dedica a elevar a la condición de necesario algo que en su origen no lo era. Un elevadísimo porcentaje de los presupuestos de todo el sistema productivo está destinado a la alquimia contemporánea de convertir deseos en necesidades. El deseo es una fuerza que nos impele a anexionarnos lo que ahora nos falta, y se puede desprender de la condición de capricho o apetencia arbitraria si se legitima como necesidad. En los manuales de habilidades comerciales una regla de oro que se le repite al vendedor es que se olvide de que vende bienes o servicios y recuerde que satisface necesidades.
Si se estruja bien, todo conflicto nos acaba situando delante de un dilema o una disputa. La disputa es una diferencia que se establece con otro y cuya resolución necesita por tanto el diálogo con esa persona. El dilema surge en uno mismo, cuando en las entrañas dos fuerzas bien arraigadas y de similar energía tiran en direcciones opuestas. Atracción y repulsión pugnando en el cuadrilátero en que se convierte nuestro cerebro. La erradicación del dilema requiere del monólogo, de la conversación íntima de yo y yo. Los dilemas intensos suelen ser muy desestabilizadores. Uno de los favores que más deberíamos solicitar a la vida es que no nos ponga en ninguna situación controvertida e invalide a la persona que siempre hemos creído que éramos. Vayamos al tuétano del asunto.
Ediciones Paidós ha presentado sus novedades editoriales para este mes de febrero de 2010. Un repertorio variado de obras con temáticas altamente interesantes y atractivas. Se publica el primer libro que escribió André Comte-Sponville, probablemente el filósofo francés más reputado del momento. Se titula Sobre el cuerpo, un retrato del filósofo en busca de la eternidad, apuntes sobre la filosofía de la fragilidad con ideas embrionarias que más tarde desarrollaría y apuntalaría en sus siguientes libros. En El cerebro accidental, el neurocientífico David Linden deshilvana un tratado en el que rebate la suposición de que el cerebro es la última expresión del diseño inteligente, y apuesta más bien por considerarlo un aglomerado de soluciones ad hoc. La experta en conducta social Judi James publica La biblia del lenguaje corporal. El título es elocuente. La autora nos cuenta qué se esconde detrás de los gestos y expresiones de la gente que interactúa con nosotros. Nos ofrece herramientas para interpretarlos en la dirección correcta. El sociólogo Zygmunt Bauman trata en Mundo Consumo el tema de la ética en la era del frenesí consumista. Además ven la luz los nuevos títulos de pensadores de fuste como Gianni Vattimo, Edgar Morin, Hugh Heclo y Marc Augé.Y en formato de bolsillo aparece La doctrina del shock de la periodista canadiense y experta en antiglobalización y mercado Naomi Klein, la autora del aplaudido ensayo No logo.
Pedagógico caso el que se ha abierto en Alemania para delimitar el perímetro ético de una negociación (ver otros artículos). El gobierno alemán, presidido por la canciller Angela Merkel, es partidario de comprar un CD con información de personas que han defraudado al fisco. La compra ascendería a la nada desdeñable cifra de dos millones y medio de euros. A cambio, el Ministerio alemán de Finanzas adquiriría los nombres de los evasores fiscales, una lista en la que se presume que aparecen más de mil quinientos contribuyentes que han depositado fondos en bancos suizos. La peculiaridad del episodio (su riqueza didáctica para la arquitectura de una negociación) es que esos datos de evasión fiscal han sido adquiridos de forma ilícita por una persona que a día de hoy se atrinchera en un absoluto anonimato.
[…] La negociación no es posible con condiciones previas, porque, a su vez, éstas -en ocasiones la propia forma de la mesa negociadora- requieren ser negociadas. […] Por la misma razón, de la negociación no ha de ser excluido ninguno de los elementos del conflicto, sin perjuicio de que no todos ellos deben ser tratados simultáneamente. Las prioridades son inevitables y aun deseables, pero nada debe ser substraído a la negociación si de ésta depende obtener resultados, cuando no definitivos, sí, al menos, estables. […] Aún así el resultado final no está nunca asegurado. [...] El arte es siempre difícil; pero cuando la materia prima no son colores, ni arcilla, ni sonidos sino intereses y aun pasiones y tal es el caso de la negociación, el empeño exige un artista de especial talento.
Pregunta del día. ¿Cómo se puede combatir el nihilismo desaliñado de alguien que te suelta un tajante «esto no tiene arreglo» o «todo es un asco»? Siento ser pesimista, pero mi respuesta es que no se puede refutar algo así. No existe posiblidad de emplear la esgrima verbal ante alguien que declina jugar a ella. Si alguien ofrece un escepticismo tan hiperbólico y exento de razones, ¿qué razonamiento se puede articular como oposición a una afirmación carente de parcelas concretas de realidad? Ninguno, o acaso otro que peque de un maximalismo idéntico y falaz. Ahora llega la parte optimista. Los enunciados categóricos tienden a estar huecos, a no significar nada, son un océano de inexactitudes, palabrería huera. Si realmente uno está dispuesto a argüir algo contra un enunciado así, lo más recomendable es empezar a viviseccionar el contenido de ese enunciado, compilar información que convierta lo inexacto en un lugar con un perímetro identificado, a obligar a ramificar la frase retumbante en razonamientos. Cuando se desmigaja una afirmación categórica se descubre que no es tan categórica.
Volvemos de nuevo al Caso Honduras. Este es el cuarto artículo que le dedicamos desde que el 28 de junio del 2009 se produjo el Golpe de Estado que derrocó al presidente Manuel Zelaya y colocó como presidente de facto a Micheletti (post 1, post 2, post 3). Es un tema muy apasionante para la negociación, sobre todo para el establecimiento de límites, cuándo y con quién se debe o no se debe negociar. En nuestra publicación mensual Materia de negociación del mes de diciembre, en la sección «Observatorio del conflicto», explicamos detalladamente el asunto, sus copiosos entresijos, sus vericuetos, las reacciones internacionales, su desenlace tras el Acuerdo de San José-Tegucigalpa. Este miércoles 27 de enero Porfirio Lobo fue investido nuevo presidente de Honduras, tras ganar las pasadas elecciones del 29 de noviembre. Se pone fin así a una situación kafkiana. Honduras disponía de un presidente legítimo (Zelaya), otro de facto (Micheletti) y un tercero electo (Lobo). Tres presidentes simultáneamente. La situación tras el Golpe de Estado y las elecciones de noviembre queda de la siguiente manera. Porfirio Lobo recibe la banda presidencial y es proclamado presidente, el golpista Micheletti es nombrado diputado vitalicio y por extensión gozará de plena inmunidad, Zelaya abandona su confinamiento en la embajada de Brasil y emigra a la República Dominicana, el nuevo presidente decide amnistiar a los militares golpistas que participaron en el Golpe y exonerar a sus cabezas pensantes y ejecutoras.
Charlamos hoy con John Carlin, autor de "El factor humano". Reconocido periodista, podemos leerle en las páginas deportivas de El País, entre otros medios, y testigo directo del conflicto sudafricano. Plasma en su obra las claves que hicieron posible la alternativa del diálogo como herramienta de solución.
"El factor humano" ha inspirado la película "Invictus", dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon, que se estrena en estos días en España.
En primer lugar, muchas gracias por aceptar nuestra invitación a compartir sus reflexiones con nuestros lectores.
El título de la versión original de su libro reza "Playing the Enemy" y en la versión en castellano se ha traducido por "El factor humano", se intuyen dos conceptos diferentes, pero compatibles, detrás de ambos títulos, ¿podría explicar brevemente ambas ideas? La palabra “playing” en inglés tiene diferentes sentidos: actuar, jugar, manipular. En español no existe esa variedad en la palabra “jugar”. No se tradujo, pues. El factor humano fue el valor agregado que Mandela trajo a la política de su país.